Página 82 - Mensajes Para los J

Basic HTML Version

78
Mensajes Para los Jóvenes
el sustento; la vida de Cristo fue, por lo tanto, una vida de pobreza,
abnegación y privaciones. Compartió con sus padres su vida de
laboriosidad diligente.
La pureza no depende de las circunstancias
Nadie será jamás llamado a perfeccionar un carácter cristiano
bajo circunstancias más desfavorables que las que rodearon a nuestro
Salvador. El hecho de que Cristo viviera treinta años en Nazaret,
lugar del cual muchos consideraban una maravilla que saliese algo
bueno, es un reproche para los jóvenes que piensan que su carácter
religioso debe conformarse a las circunstancias. Si el ambiente de los
jóvenes es desagradable y positivamente malo, muchos hacen de esto
una excusa para no perfeccionar un carácter cristiano. El ejemplo de
Cristo sería un reproche para la idea de que sus seguidores han de
depender del lugar, la fortuna o la prosperidad para vivir vidas sin
culpa. Cristo les enseñaría que su fidelidad haría honorable cualquier
puesto, por humilde que sea, al cual los haya llamado la providencia
de Dios.
La vida de Cristo tuvo por objeto mostrar que la pureza, la es-
tabilidad y la firmeza de principios no dependen de una vida libre
de dificultades, pobreza y adversidad. Cristo soportó sin murmurar
[78]
las pruebas y privaciones de que se quejan muchos jóvenes. Y esta
disciplina es la experiencia que necesitan los jóvenes, la que dará fir-
meza a sus caracteres y los hará como Cristo, fuertes en espíritu para
resistir la tentación. Si se separan de la influencia de aquellos que
los harían descarriar y corromperían su moral, no serán vencidos por
los ardides de Satanás. Orando diariamente a Dios, recibirán de él
sabiduría y gracia para soportar el conflicto y las severas realidades
de la vida y salir victoriosos. Sólo se puede conservar la fidelidad
y la serenidad de la mente mediante la vigilancia y la oración. La
vida de Cristo fue un ejemplo de energía perseverante que no se dejó
debilitar por el vituperio, el ridículo, la privación o las dificultades.
Lo mismo debería ocurrir con los jóvenes. Si aumentan para
ellos las pruebas, deben saber que Dios está probando su fidelidad.
Y en el mismo grado en que mantienen la integridad de carácter bajo
circunstancias desalentadoras, aumentarán su fuerza, estabilidad y