Página 465 - El Conflicto de los Siglos (1954)

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El juicio investigador
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En el rito típico, sólo aquellos que se habían presentado ante
Dios arrepintiéndose y confesando sus pecados, y cuyas iniquidades
eran llevadas al santuario por medio de la sangre del holocausto,
tenían participación en el servicio del día de las expiaciones. Así
en el gran día de la expiación final y del juicio, los únicos casos
que se consideran son los de quienes hayan profesado ser hijos de
Dios. El juicio de los impíos es obra distinta y se verificará en fecha
posterior. “Es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios:
y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que
no obedecen al evangelio?”
1 Pedro 4:17
.
Los libros del cielo, en los cuales están consignados los nombres
y los actos de los hombres, determinarán los fallos del juicio. El
profeta Daniel dice: “El Juez se sentó, y los libros se abrieron.” San
Juan, describiendo la misma escena en el Apocalipsis, agrega: “Y
otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los
muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus
obras.”
Apocalipsis 20:12
.
El libro de la vida contiene los nombres de todos los que entra-
ron alguna vez en el servicio de Dios. Jesús dijo a sus discípulos:
“Gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”
Lu-
cas 10:20
. San Pablo habla de sus fieles compañeros de trabajo,
“cuyos nombres están en el libro de la vida.”
Filipenses 4:3
. Daniel,
vislumbrando un “tiempo de angustia, cual nunca fué,” declara que
el pueblo de Dios será librado, es decir, “todos los que se hallaren
escritos en el libro.”
Daniel 12:1
. Y San Juan dice en el Apocalip-
sis que sólo entrarán en la ciudad de Dios aquellos cuyos nombres
“están escritos en el libro de la vida del Cordero.”
Apocalipsis 21:27
.
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Delante de Dios está escrito “un libro de memoria,” en el cual
quedan consignadas las buenas obras de “los que temen a Jehová,
y de los que piensan en su nombre.”
Malaquías 3:16 (VM)
. Sus
palabras de fe, sus actos de amor, están registrados en el cielo. A
esto se refiere Nehemías cuando dice: “¡Acuérdate de mí, oh Dios
mío, ... y no borres mis obras piadosas que he hecho por la Casa
de mi Dios!”
Nehemías 13:14 (VM)
. En el “libro de memoria” de
Dios, todo acto de justicia está inmortalizado. Toda tentación resis-
tida, todo pecado vencido, toda palabra de tierna compasión, están
fielmente consignados, y apuntados también todo acto de sacrificio,
todo padecimiento y todo pesar sufridos por causa de Cristo. El