Página 275 - Mente, C

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Peligros que afronta la juventud
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ayudará a ejercitar los poderes que Dios le ha dado y emplearlos en
su servicio.—
Testimonies for the Church 3:223 (1872)
.
Ponerse del lado de los incrédulos
—La Palabra de Dios nos
juzgará a cada uno de nosotros en el último gran día. Los jóvenes
hablan de la ciencia, y son más sabios de lo que está escrito; pro-
curan explicar los caminos y las obras de Dios de acuerdo con su
comprensión finita; pero todo eso concluye en un miserable fracaso.
La verdadera ciencia y la inspiración están en perfecta armo-
nía. La falsa ciencia es algo independiente de Dios. Es ignorancia
presuntuosa. Este poder engañador ha cautivado y esclavizado las
mentes de muchos que han preferido las tinieblas a la luz. Se han
puesto del lado de la incredulidad, como si el dudar fuese una virtud
e indicio de una mente amplia, cuando en realidad revela un intelecto
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demasiado débil y estrecho para percibir a Dios en sus obras creadas.
No podrían sondear el misterio de su Providencia, aunque lo estudia-
sen con toda su fuerza durante toda la vida. Y debido a que las obras
de Dios no pueden ser explicadas por las mentes finitas, Satanás los
somete a sus sofismas, y los enreda en las mallas de la incredulidad.
Si éstos que dudan quieren relacionarse estrechamente con Dios, él
aclarará sus propósitos.—
Joyas de los Testimonios 1:583 (1881)
.
El poder destructor de la duda
—No hay excusa para la duda
o el escepticismo. Dios ha hecho amplia provisión para establecer
la fe de todos los hombres, si quieren decidir por el peso de las
evidencias. Pero si antes de creer, esperan que cada objeción aparente
sea eliminada, nunca se establecerán, arraigarán ni afirmarán en la
verdad. Dios no eliminará nunca todas las aparentes dificultades de
nuestra senda. Los que deseen dudar, podrán hallar oportunidad para
ello; los que deseen creer, tendrán bastantes evidencias en que basar
su fe.
La actitud de algunos es inexplicable, aun para ellos mismos. Van
al garete, sin anclas, debatiéndose en la niebla de la incertidumbre.
Pronto se apodera Satanás del timón, y lleva su frágil embarcación
doquiera le place. Pasan a ser sujetos a su voluntad. Si estos espíritus
no hubiesen escuchado a Satanás, no habrían sido engañados por
sus sofismas; si se hubiesen equilibrado del lado de Dios, no habrían
quedado confundidos y aturdidos.—
Joyas de los Testimonios 1:582
(1881)
.