Página 418 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 2 (1996)

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Testimonios para la Iglesia, Tomo 2
Usted hermana, será una prueba para el pueblo de Dios a menos
que esté dispuesta a aprender, a recibir consejo. No debe seguir
creyendo que lo sabe todo. Todavía tiene mucho que aprender antes
de poder ser perfecta delante de Dios. La más dulce y mejor lec-
ción a aprender será la de la humildad. “Aprended de mí -dice el
humilde Nazareno-, que soy manso y humilde de corazón; y halla-
réis descanso para vuestras almas”.
Mateo 11:29
. Esta lección de
mansedumbre, longanimidad, paciencia y amor todavía tiene que
aprenderla y practicarla. Usted puede ser una bendición. Puede ayu-
dar a los que necesitan ayuda; pero tiene que dejar de lado su medida,
porque no es usted quien debe usarla. Uno que es infalible en sus
juicios, que comprende las debilidades de nuestras naturalezas caí-
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das y corruptas, es el que tiene el patrón. El pesa en la balanza del
santuario, y todos aceptaremos su justa medida.
Usted se está comportando mal para con su esposo. Necesita
cultivar más delicadeza y deferencia hacia él. Usted es exigente.
Lleva las cosas a los extremos y perjudica a su propia alma y a la
verdad. Hace que la verdad sea repulsiva y que las almas le teman.
Haga que el amor suavice sus palabras y les dé su tono a sus acciones,
y verá un cambio en aquellos con los que se relaciona. Habrá paz,
unión y armonía en vez de lucha, celos y discordia. Practique el amor
y la ternura, especialmente en su familia, y recibirá una bendición.
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