Página 570 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 2 (1996)

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Los modales y la vestimenta de los ministro
(
Efesios 3:6-7
): “Los gentiles son coherederos y miembros del
mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por
medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por don de la
gracia de Dios que me ha sido dada según la operación de su poder”.
“Del cual yo fui hecho ministro,” no meramente para presentar
la verdad al pueblo, sino para llevarla a la práctica en la vida.
“Y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio es-
condido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas”
vers. 9
.
Esto no se refiere meramente a las palabras que fluyen de la boca;
no es simplemente ser elocuente en el habla y en la oración; sino
que es dar a conocer a Cristo, tener a Cristo en nosotros, y darlo a
conocer a los que nos escuchan.
“A quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y ense-
ñando a todo hombre en toda sabiduría -no como novicios, no en
ignorancia-, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hom-
bre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él,
la cual actúa poderosamente en mí”.
Colosenses 1:28-29
. Es la obra
de Dios, la gracia de Dios, experimentada y sentida, que hermosea
la vida y las acciones, lo que ejerce sentidas impresiones sobre los
oyentes.
Pero no sólo es esto. Hay cosas que considerar, en las que algunos
han sido negligentes, pero que son de trascendencia, según la luz
que me ha sido presentada. La gente queda impresionada por el
porte del que habla desde el púlpito, por su actitud y por su modo de
hablar. Si estas cosas están de acuerdo con la voluntad de Dios, la
impresión que causen será favorable a la verdad; especialmente los
que han estado oyendo fábulas, recibirán una impresión favorable.
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Es importante que los modales de los ministros sean modestos y
dignos, en armonía con la santa y elevadora verdad que enseñan, de
modo que se dé una impresión favorable a los que no tienen natural
inclinación por la religión.
según Los Registros, Fue Presentado ante el Congreso General de 1871.
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