Página 320 - Mensajes Selectos Tomo 3 (2000)

Basic HTML Version

316
Mensajes Selectos Tomo 3
dor, él me ha hecho libre, y con seguridad estoy libre. Pertenezco
al Señor, y el Señor es mío. No temeré. Yo sé que él me ama en
mis debilidades, y no lo entristeceré mostrando que desconfío de él.
Rompo mis relaciones con el enemigo. Cristo ha cortado las cuerdas
que me ataban, y yo alabaré al Señor”.
Así puede Ud. educar y fortalecer su mente. Que el Señor la
ayude y la bendiga en todo momento. Sea libre, sí, sea libre en el
[373]
Señor ahora mismo. Regocíjese en su libertad.—
Carta 36, 1900
.
Extienda su mirada más allá de las sombras
Jesús vive. El ha resucitado, ha resucitado; y vive para siempre.
No sienta que Ud. lleva la carga. Es cierto que lleva el yugo, pero
¿juntamente con quién lleva Ud. el yugo? Nada menos que un per-
sonaje que es su Redentor. Satanás arrojará su sombra infernal a
través de su sendero; Ud. no puede esperar otra cosa; pero él lanzó la
misma sombra tenebrosa sobre el sendero de Cristo. Todo lo que Ud.
tiene que hacer ahora es mirar más allá de la sombra, al resplandor
de Cristo... No mire los desánimos; piense en cuán precioso es Jesús.
Su memoria será renovada por el Espíritu Santo. ¿Puede olvidar
lo que Jesús ha hecho por Ud.?... Ud. fue desviado de sí mismo; sus
pensamientos más profundos y más dulces estaban centrados en su
precioso Salvador, en su cuidado, su seguridad, su amor. ¡Cómo se
concentran en él sus deseos!
¡Todas sus esperanzas descansaron en él! ¡Todas sus expectativas
estaban asociadas con él! Y bien, él todavía lo ama. Tiene el bálsamo
que puede sanar todas las heridas, y Ud. puede reposar en él...
El Consolador será para Ud. todo lo que anhela. Ud. será pesado
con el Espíritu de Dios y con la importancia del mensaje, y con la
obra. Yo sé que el Señor está deseoso de revelarle cosas maravillosas
en su ley. Ojalá que todos puedan comprender que Ud. ha estado
con Jesús.—
Carta 30a, 1892
.
Mire hacia la luz
—No permitiré que mi mente se detenga en el
lado oscuro. Jesús tiene luz, y consuelo, y esperanza, y gozo para
mí. Quiero mirar hacia la luz, para que el brillo del Sol de justicia
resplandezca en mi corazón y sea reflejado hacia los demás. Es el
deber de todo cristiano brillar, reflejar hacia otros la luz de la gracia
[374]
que Cristo imparte. Dios quiere que yo, aun en mi dolor, lo alabe,