Página 241 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 5 (1998)

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La unidad cristiana
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el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que
medís, os volverán a medir”.
Mateo 7:12
.
El apostól añade una recomendación a los independientes que
confían en sí mismos: “Porque el que estima de sí que es algo, no
siendo nada, a sí mismo engaña... Porque cada cual llevará su carga”.
Gálatas 6:3, 5
. El que se considera superior a sus hermanos en juicio
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y experiencia, y desprecia su consejo y amonestación, demuestra
que está peligrosamente seducido. El corazón es engañoso. Debe
probar su carácter y su vida por la norma bíblica. La Palabra de
Dios derrama una luz infalible sobre la senda de la vida humana. No
obstante las muchas influencias que surgen para desviar y distraer la
mente, los que piden honradamente a Dios sabiduría serán guiados en
el debido camino. Cada hombre deberá al final subsistir o caer por sí
mismo, no según la opinión del partido que le sostiene o se le opone,
ni según el juicio de hombre alguno, sino según sea su verdadero
carácter a la vista de Dios. La iglesia puede amonestar, aconsejar y
advertir, pero no puede obligar a nadie a seguir el camino recto. Todo
aquel que persista en despreciar la Palabra de Dios, deberá llevar su
propia carga, dar cuenta de sí a Dios, y sufrir las consecuencias de
su propia conducta.
El Señor nos ha dado en su Palabra instrucciones definidas e
inequívocas, por cuyo acatamiento podemos conservar la armonía
y la unión en la iglesia. Hermanos y hermanas, ¿estáis prestando
atención a estas recomendaciones inspiradas? ¿Leéis la Biblia y
obráis de acuerdo con ella? ¿Estáis esforzándoos por cumplir la
oración de Cristo, de que sus discípulos estuviesen unidos? “Mas
el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros
seáis unánimes según Cristo Jesús; para que concordes a una boca
glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”.
Romanos
15:5, 6
. “Resta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis
consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y
de caridad será con vosotros”.
2 Corintios 13:11
.
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