Página 175 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 7 (1998)

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El colportor
Debido al descuido de cumplir con sus compromisos financieros,
de parte de los colportores, nuestras sociedades de publicaciones se
han endeudado; no pueden mantener al día sus cuentas con las casas
editoras; así estas instituciones han tenido que pasar por estrecheces
económicas y su trabajo se ha visto obstaculizado. Algunos colpor-
tores han sentido que se los maltrataba cuando la casa publicadora
les requería pronto pago, pero la única forma de llevar adelante el
negocio con buen éxito consiste en pagar con prontitud.
La forma descuidada en que algunos colportores han realiza-
do su trabajo demuestra que hay lecciones importantes que deben
aprender. Se me ha mostrado que se ha hecho mucho trabajo en
forma negligente. Debido a su abandono en los asuntos seculares,
algunos han formado hábitos de descuido y negligencia y han traído
con ellos esta deficiencia a la obra del Señor.
Dios requiere que se realicen mejoras decididas en los diversos
aspectos de su obra. La actividad llevada a cabo en conexión con
su causa debiera caracterizarse por una exactitud y un cuidado más
diligente. Deben hacerse esfuerzos firmes y decididos con el fin de
efectuar algunas reformas esenciales.
* * * * *
“Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová”.
Jere-
mías 48:10
.
“Cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es ma-
lo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo?
Preséntalo, pues, a tu príncipe, ¿acaso se agradará de ti, o le serás
acepto?”
Malaquías 1:8
. “Maldito el que engaña, el que... promete,
y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy gran Rey, dice Jehová
de los ejércitos, y mi nombre es temible”.
vers. 14
.
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