Página 241 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 7 (1998)

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Tened buen ánimo
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Se suscitarán dificultades que probarán su fe y su paciencia.
Háganles frente valerosamente. Miren el lado brillante de las cosas.
Si es estorbado el trabajo, asegúrense de que no sea por culpa de
ustedes, y sigan adelante, regocijados en el Señor. El cielo está lleno
de gozo. Resuena con las alabanzas que se le rinden a Aquel que
realizó un sacrificio tan maravilloso en favor de la redención de la
raza humana. ¿No debería también llenarse de alabanza la iglesia de
esta tierra? ¿Acaso no deberían los cristianos publicar por todo el
mundo la felicidad de servir a Cristo? Los que hayan de unirse con
el coro angelical en sus himnos de alabanza deben aprender aquí en
la tierra el cántico del cielo, cuya nota tónica es la acción de gracias.
No permitan que decaiga su valor. Nunca hablen de incredulidad
porque las apariencias estén contra ustedes. Mientras trabajen para
el Maestro sentirán la presión de la falta de fondos, pero el Señor
escuchará y contestará sus peticiones en demanda de ayuda. Que su
lenguaje sea: “Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me
avergonce; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no
seré avergonzado”.
Isaías 50:7
.
Si cometéis un error, trocad vuestra derrota en victoria. Si se las
aprende bien, las lecciones que Dios envía imparten ayuda oportuna.
Pongan su confianza en Dios. Oren mucho y crean. Si confían,
esperan, creen y se aferran de la mano del poder infinito, serán más
que vencedores.
Los verdaderos obreros andan y trabajan por la fe. A veces se
cansan de observar el lento progreso de la obra, cuando la batalla
ruge entre las potestades del bien y el mal. Pero si se niegan a aceptar
el fracaso o a desalentarse, verán disiparse las nubes y cumplirse
la promesa de la liberación. A través de la neblina con que Satanás
los ha rodeado, verán resplandecer los brillantes rayos del Sol de
justicia.
Obren con fe, y confíen los resultados a Dios. Oren con fe, y
el misterio de su providencia dará su respuesta. Tal vez parezca, a
veces, que no pueden tener éxito. Pero trabajen y crean, poniendo
en sus esfuerzos fe, esperanza y valor. Después de hacer lo que
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puedan, esperen en el Señor, declarando su fidelidad, y él cumplirá
su palabra. Aguarden, no con ansiedad inquieta, sino con fe indómita
y confianza inconmovible.