Página 213 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 8 (1998)

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Cristo, nuestro ejemplo
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Las siguientes líneas describen la lucha del cristiano:
Pensé que la marcha del cristiano hacia el cielo
sería esplendorosa como el estío y alegre como el amanecer.
Pero tú me mostraste el camino: era tenebroso y áspero,
Tosco y pedregoso, todo lleno de espinas;
Yo soñaba con recompensas divinas y grande renombre;
Te pedía la palma de victoria, el manto y la corona;
Eso pedía, pero tú escogiste mejor mostrarme
una cruz y un sepulcro.
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