Página 30 - Consejos para la Iglesia (1991)

Basic HTML Version

X X V I
Consejos para la Iglesia
“Me fue mostrado un edificio grande donde se hacían muchos
alimentos. Había también algunos edificios menores cerca de la
panadería. Mientras me paraba al lado, escuché voces altas en disputa
sobre el trabajo que se estaba haciendo. Había falta de armonía entre
los trabajadores, y había confusión”
Después vio la preocupación del gerente y sus intentos para
razonar con los que disputaban, para que hubiera armonía. Vio
pacientes que oían estas disputas, y que expresaban “su pesar de que
se estableciera una fábrica de alimentos en estas hermosas tierras”,
cerca del sanatorio. “Luego apareció uno sobre la escena y dijo:
‘Todo esto ha pasado ante usted como una lección objetiva, para que
pueda ver el resultado de llevar a cabo ciertos planes’”
Luego la escena cambió, y ella vio la fábrica de alimentos “a
cierta distancia de los edificios del sanatorio, sobre el camino hacia
la vía férrea”
Aquí se estaba llevando a cabo la obra de una manera
humilde y en armonía con el plan de Dios. En unas pocas horas,
Elena G. de White se puso a escribir a los obreros en Loma Linda, y
eso solucionó el problema en cuanto al lugar donde se construiría la
fábrica de alimentos. Si el plan original del gerente y sus asociados
se hubiera llevado a cabo, en los años subsiguientes habríamos sido
puestos en aprietos al tener un gran edificio comercial cerca del
sanatorio. Podemos ver que de diferentes maneras, por medio de
[27]
visiones durante el día o por la noche, la mensajera del Señor recibió
información e instrucción.
El profeta habló o escribió al tener su mente iluminada, comuni-
cando el mensaje de instrucción e información al pueblo.
Al hacer eso, Elena G. de White fue asistida por el Espíritu
del Señor, pero no hubo control mecánico. Se le dejó escoger las
palabras con las cuales comunicar el mensaje. En los primeros años
de su ministerio declaró lo siguiente:
“Aunque dependo tanto del Espíritu del Señor para escribir mis
visiones como para recibirlas, sin embargo las palabras que empleo
para describir lo que he visto son mías, a menos que sean las que me
habló un ángel, las que siempre incluyo entre comillas”
Al igual que varios escritores bíblicos, bajo la dirección del
Espíritu Santo, Elena G. de White elegía a veces usar el lenguaje de
otros autores en los que apreciaba de manera especial su redacción
y sus expresiones.