Página 443 - Consejos Sobre la Salud (1989)

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Deberes y privilegios de los obreros de los sanatorios
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incrédulos para que ocupen puestos de responsabilidad, habrá allí
una influencia que pesará considerablemente contra el sanatorio. No
es el propósito de Dios que esta institución se dirija de acuerdo a la
modalidad con que se administran las demás instituciones de salud
del país; en cambio se propone que sea uno de los instrumentos
más eficaces en sus manos para dar la luz al mundo. Debe contar
con habilidad científica, con poder moral y espiritual, y debe ser
un fiel centinela de la reforma en todo sentido. Y todos los que
participan en el trabajo, debieran ser reformadores, debieran respetar
sus reglamentos y obedecer la luz de la reforma pro salud que ahora
brilla sobre nosotros como pueblo.
Todo esto puede ser una bendición para otros, si ellos se colocan
en un lugar donde puedan representar correctamente la religión de
Cristo. Pero ha habido más empeño en poner énfasis en la apariencia
de las cosas materiales, para satisfacer la mente de los pacientes
mundanos, que en mantener una conexión viviente con el cielo, y
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orar y velar, para que este instrumento de Dios pueda tener éxito
total en la obra de hacer bien al cuerpo y también al alma de los
seres humanos.
Un poder modelador
¿Qué podría decirse y qué podría hacerse, para detectar la con-
vicción en los corazones de todos los que se relacionan con esta
importante institución? ¿Cómo podrían ser inducidos a ver y sentir
el peligro de tomar decisiones equivocadas, a menos que diariamente
tengan una experiencia viviente en las cosas de Dios? Los médicos
se encuentran en una posición desde la que pueden ejercer influencia
de acuerdo con su fe, y así pueden manifestar un poder modelador
sobre todos los que se relacionan con la institución. Este es uno de
los mejores campos misioneros que hay en el mundo, y todos los
que ocupan posiciones de responsabilidad debieran familiarizarse
con Dios y recibir constantemente la luz del Cielo...
Hay algunos que no son lo que el Señor desearía que fueran. Son
bruscos y duros, por lo que necesitan la influencia suavizadora y
subyugadora del Espíritu de Dios. Nunca parece conveniente tomar
la cruz y seguir por la senda de la abnegación, y sin embargo esto
debe hacerse. Dios desea que todos reciban su gracia y su Espíritu