Página 200 - El Deseado de Todas las Gentes (1955)

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El Deseado de Todas las Gentes
judío comprender estas profecías, y reconocer su cumplimiento en
la misión de Jesús. Cristo instó a sus discípulos a reconocer la
importancia del estudio de la profecía. Refiriéndose a la que fué
dada a Daniel con respecto a su tiempo, dijo: “El que lee, entienda.
Después de su resurrección, explicó a los discípulos en “todos los
profetas” “lo que de él decían.
El Salvador había hablado por
medio de todos los profetas. “El espíritu de Cristo que estaba en
ellos” “prenunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y
las glorias después de ellas.
Fué Gabriel, el ángel que sigue en jerarquía al Hijo de Dios,
quien trajo el mensaje divino a Daniel. Fué a Gabriel, “su ángel,”
a quien envió Cristo para revelar el futuro al amado Juan; y se
pronuncia una bendición sobre aquellos que leen y oyen las palabras
de la profecía y guardan las cosas en ella escritas
“No hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus
siervos los profetas.” Aunque “las cosas secretas pertenecen a Jeho-
vá nuestro Dios, ... las reveladas son para nosotros y para nuestros
hijos por siempre.
Dios nos ha dado estas cosas, y su bendición
acompañará al estudio reverente, con oración, de las escrituras pro-
féticas.
Así como el mensaje del primer advenimiento de Cristo anun-
ciaba el reino de su gracia, el mensaje de su segundo advenimiento
anuncia el reino de su gloria. El segundo mensaje, como el primero,
está basado en las profecías. Las palabras del ángel a Daniel acerca
de los últimos días, serán comprendidas en el tiempo del fin. En
ese tiempo, “muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia será
aumentada.
“Los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los
impíos entenderá, pero entenderán los entendidos.
El Salvador
mismo anunció señales de su venida y dijo: “Cuando viereis hacerse
estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.” “Y mirad por
vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y
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embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre
vosotros aquel día.” “Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis
tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir y de
estar en pie delante del Hijo del hombre.
Hemos llegado al período predicho en estos pasajes. El tiempo
del fin ha llegado, las visiones de los profetas están deselladas, y