Página 192 - El Ministerio M

Basic HTML Version

La restricción y el control moral destruidos
No se nos llama a entrar en ninguna controversia con los que
sostienen falsas teorías. La controversia es inútil. Cristo nunca entró
en ella. El arma utilizada por el Redentor del mundo fue “escrito
está.” Acerquémonos a la Palabra. Permitamos que el Señor Jesús y
sus mensajeros testifiquen. Sabemos que el testimonio de ellos es
verdadero.
Cristo está por encima de todas las obras de su creación. Él
guió al pueblo de Israel en la columna de fuego, mientras sus ojos
veían el pasado, el presente y el futuro. Él debe ser reconocido y
honrado por todos los que aman a Dios. Sus mandamientos deben ser
reverenciados, amados y obedecidos. Deben ser el poder controlador
en la vida de su pueblo.
El tentador viene con la insinuación de que Cristo ha mudado su
sitial de honor y poder a una región desconocida, y que la humanidad
ya no necesita molestarse en exaltar su carácter y obedecer su ley.
Los seres humanos deben ser la ley para ellos mismos, declara él.
Las sofisterías que él introduce rebajan al Señor y lo dejan en el
polvo. La restricción y el control moral en la familia humana son
destruidos. La restricción sobre el vicio se hace cada vez más y más
débil. El mundo no ama ni teme a Dios. Y los que no aman ni temen
a Dios pronto pierden todo sentido de obligación recíproca hacia su
prójimo. Están sin Dios y sin esperanza en el mundo.—
Manuscrito
92, 1904
.
188