Página 303 - El Ministerio M

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Se necesitan hombres de discernimiento
Nuestro Instructor dijo: “Habéis llegado a un punto importante
en la historia de vuestra obra. ¿Quién será escogido para llevar las
responsabilidades en el sanatorio al comienzo de sus labores? No
debe cometerse un error en este asunto. No debe colocarse a ningún
hombre en posición de confianza antes de ser probado y examinado.
Deben escogerse hombres y mujeres que entiendan la voluntad del
Señor, que puedan discernir la obra que debe realizarse y que la
cumplan con oración, para que no se repitan las equivocaciones y
errores del pasado.
“El que ocupe la posición de administrador financiero—dijo
él—debe ser manejado diariamente por el Señor. Ocupa un lugar
muy importante y debe poseer las cualidades necesarias para este
trabajo. Ha de tener dignidad y conocimiento, unidos con un claro
sentir de cómo utilizar su autoridad. Cristo debe revelarse en su
vida. Debe ser un hombre que pueda dar instrucción religiosa y
ejercer una influencia espiritual. Debe saber cómo relacionarse con
la mente de otros, y permitir que su propia mente sea controlada
por el Espíritu. De sus labios debe fluir sabiduría en palabras de
aliento para todos los que se relacionen con él. Tiene que saber
cómo discernir y corregir los errores; necesita ser una persona que
armonice con todos sus colaboradores; que posea adaptabilidad.
Debe ser capaz de hablar de los diferentes puntos de nuestra fe
según lo requiera la ocasión. Sus palabras y acciones deben revelar
justicia, juicio y el amor de Dios”.
Aquel que instruyó a los israelitas desde la columna de nube
y los guió a través del desierto hasta la tierra prometida, es nues-
tro líder hoy. Estamos bajo la guía divina, y si somos obedientes
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a los mandamientos de Dios, estaremos perfectamente seguros y
recibiremos señales inequívocas de su favor.—
Carta 325, 1904
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