Página 129 - El Ministerio Pastoral (1995)

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Las relaciones dentro de la iglesia
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Los colportores
Los ministros deberían trabajar en cooperación con los col-
portores
—Se me ha indicado que aun donde la gente oye el mensaje
del predicador, el colportor debe realizar su obra en cooperación
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con el ministro; porque aunque el predicador presente fielmente el
mensaje, la gente no lo puede retener todo. La página impresa es por
lo tanto esencial, no solo para despertarlos y hacerles comprender
la importancia de la verdad para este tiempo, sino para arraigarlos
y fundamentarlos en la verdad, y corroborarlos contra los errores
engañosos. Los libros y los periódicos son los medios dispuestos por
el Señor para mantener constantemente el mensaje para este tiempo
delante de la gente. En cuanto a iluminar y confirmar a la gente
en la verdad, las publicaciones harán una obra mayor que el solo
ministerio de la palabra hablada. Los mensajeros silenciosos que
son colocados en los hogares de la gente por la obra del colportor,
fortalecerán la obra del ministerio evangélico de todas maneras,
porque el Espíritu Santo impresionará la mente de los que lean los
libros, como impresiona la mente de los que escuchan la predicación
de la palabra. El mismo ministerio de los ángeles que acompaña a la
obra del predicador, acompaña también a los libros que contienen la
verdad.—
Joyas de los Testimonios 2:534, 535
.
El colportor ocupa un puesto igual al del ministro del Evan-
gelio
—La obra del colportaje es un importante campo de trabajo;
y el colportor que teme a Dios y ama la verdad ocupa un puesto
igual al del pastor evangélico. ¿Debe entonces el colportor sentirse
en libertad, lo que también vale para el pastor ordenado, para actuar
por motivos egoístas? ¿Debiera ser infiel a todos los principios de
la obra misionera, y vender solamente aquellos libros que son los
más baratos o los más fáciles de manejar, dejando de colocar ante la
gente los libros que darán más luz, porque al hacerlo pueden ganar
más dinero para sí?—
Testimonios para los Ministros, 317, 318
.
No adule a los buenos colportores para que se hagan minis-
tros mediocres
—Por todas partes del campo deben seleccionarse
colportores, no del elemento flotante de la sociedad, no de entre los
hombres y mujeres que no son buenos para ninguna otra cosa ni
han tenido éxito en nada, sino de entre los que tengan buen trato,
tacto, aguda previsión y capacidad. Tales son las personas que se