Página 266 - El Ministerio Pastoral (1995)

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Capítulo 41—La educación cristiana
Anime a los jóvenes a asistir a nuestras escuelas
—Los jóve-
nes deben ser animados a asistir a nuestros colegios, los cuales deben
asemejarse más a las escuelas de los profetas. Nuestras escuelas han
sido establecidas por el Señor; y si son dirigidas en armonía con su
propósito, los jóvenes enviados a ellas serán rápidamente prepara-
dos para dedicarse a diversos ramos de la obra misionera. Algunos
se alistarán para entrar en el campo como enfermeros misioneros,
otros como colportores, otros como evangelistas, y aun otros como
ministros evangélicos.—
Fundamentals of Christian Education, 489
.
La educación cristiana debe estar disponible a todos, no sólo
a unos pocos privilegiados
—La iglesia está dormida, y no com-
prende la magnitud de este asunto de educar a los niños y jóvenes.
“¿Por qué—dice uno—es necesario ser tan meticuloso para dar a
nuestros jóvenes una educación esmerada? Me parece que si eligen
a unos pocos que han decidido seguir una vocación literaria o alguna
otra vocación que requiera cierta disciplina, y se les presta la debida
atención, es todo cuanto es necesario hacer. No se requiere que toda
la masa de nuestra juventud sea tan bien preparada. ¿No bastará esto
para hacer frente a todo requerimiento esencial?”
Contesto: No; muy enfáticamente, no. ¿Qué selección podremos
hacer entre ellos? ¿Cómo podríamos decir quiénes serían los más
promisorios, y quién prestaría el mejor servicio a Dios? En nuestro
juicio sólo podríamos mirar la apariencia exterior, como Samuel
cuando fue enviado para hallar al ungido del Señor.—
La Educación
Cristiana, 116, 117
.
El propósito
Solamente aquellos que cooperan con el cielo saben lo que es
la verdadera educación
—Cuando se pone a un lado la Palabra de
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Dios, por libros que apartan del Señor y confunden el entendimiento
acerca de los principios del reino de los cielos, la educación imparti-
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