Página 113 - Maranata

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La senda de la vida, 12 de abril
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los
que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Mateo 7:13, 14
.
Cristo nos invita a entrar en la senda angosta, donde cada paso significa abnegación. Nos invita a estar de pie sobre la plataforma
de la verdad eterna y luchar tesoneramente por la, fe dada una vez a los santos...
Al acercarnos al tiempo cuando los principados, las potestades y las huestes espirituales de maldad que se encuentran en las
regiones celestiales sean lanzados de lleno en su lucha contra la verdad, cuando el poder engañoso de Satanás sea tan grande que
trate de seducir, si fuere posible, a los mismos elegidos, nuestro entendimiento debe ser aguzado mediante la iluminación divina a fin
de que los artificios de Satanás no nos resulten desconocidos. Todo el tesoro del cielo está a nuestra disposición para que preparemos
el camino del Señor. Al darnos la cooperación de los santos ángeles, Dios ha hecho posible que nuestra obra sea un éxito maravilloso
y glorioso. Pero rara vez el éxito será el resultado del esfuerzo esporádico. Se requiere la influencia conjunta de todos los miembros
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de la iglesia.
La iglesia necesita hoy hombres que, como Enoc, caminen con Dios, y revelen a Cristo al mundo. Los miembros de iglesia
necesitan alcanzar una norma más elevada. Los mensajeros celestiales están esperando para comunicarse con los que han anulado el
yo, cuyas vidas son un cumplimiento de las palabras: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo
en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
Gálatas 2:20
. De tales hombres y mujeres debe estar
compuesta la iglesia antes que su luz pueda alumbrar al mundo con rayos claros y nítidos. Nuestro concepto del Sol de justicia está
oscurecido por el egoísmo. Cristo es crucificado de nuevo por muchos que por su complacencia propia permiten que Satanás los
domine...
Es el propósito de Dios que todos sean probados para ver si son leales o desleales a las leyes que gobiernan el reino de los cielos.
Hasta el fin Dios le permite a Satanás manifestarse como mentiroso, acusador y homicida. De esa manera el triunfo final de su
pueblo llega a ser más señalado, más glorioso.—
The Review and Herald, 4 de diciembre de 1900
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