Página 474 - Historia de los Patriarcas y Profetas (2008)

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Capítulo 48—La repartición de Canaán
Este capítulo está basado en Josué 10:40-43; 11; 14 a 22.
Ala victoria de Bet-horón siguió pronto la conquista de la parte
meridional de Canaán. “Conquistó, pues, Josué toda la región de las
montañas, el Neguev, los llanos y las laderas [...]. Todos estos reyes
y sus tierras los tomó Josué de una vez, porque Jehová, el Dios de
Israel, peleaba por Israel. Después volvió Josué, con todo Israel, al
campamento en Gilgal”. Véase
Josué 10, 11
.
Las tribus del norte de Palestina, atemorizadas por el éxito que
acompañaba a los ejércitos de Israel, formaron entonces una alianza
contra ellos. Encabezaba esa alianza Jabín, rey de Hasor, cuyo terri-
torio se hallaba al oeste del lago Merom. “Estos salieron, y con ellos
todos sus ejércitos”. Esta hueste era mucho mayor que cualquier
otra que hubieran encontrado antes los israelitas en Canaán, “una
multitud tan numerosa como la arena que está a la orilla del mar,
con muchísimos caballos y carros de guerra. Todos estos reyes se
unieron, llegaron y acamparon unidos junto a las aguas de Merom
para pelear contra Israel”. Nuevamente recibió Josué un mensaje
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alentador: “No les tengas temor, porque mañana a esta hora yo los
entregaré a todos muertos delante de Israel”.
Cerca del lago Merom, Josué cayó sobre el campamento de los
aliados, y derrotó totalmente sus fuerzas. “Jehová los entregó en
manos de Israel, que los hirió y los persiguió [...]. Los hirió hasta no
dejar ninguno con vida”. Los israelitas no debían apropiarse de los
carros y caballos que habían constituido el orgullo y la vanagloria
de los cananeos. Por orden divina, los carros fueron quemados, y los
caballos desjarretados e inutilizados para la batalla. Los israelitas
no debían de depositar su confianza en carros o caballos, sino en el
nombre de Jehová su Dios.
Una a una fueron conquistadas las ciudades y Hasor, la gran
fortaleza de la confederación, fue quemada. La guerra continuó
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