Página 79 - Profetas y Reyes (1957)

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La apostasía nacional
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¡Ay! ¡Cuánto se había alejado la gloria de Israel! Nunca había
caído tan bajo en la apostasía el pueblo escogido de Dios. Los
“profetas de Baal” eran “cuatrocientos y cincuenta,” además de los
“cuatrocientos profetas de los bosques.” Nada que no fuese el poder
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prodigioso de Dios podía preservar a la nación de una ruina absoluta.
Israel se había separado voluntariamente de Jehová. Sin embargo, los
anhelos compasivos del Señor seguían manifestándose en favor de
aquellos que habían sido inducidos a pecar, y estaba él por mandarles
uno de los más poderosos de sus profetas, uno por medio de quien
muchos iban a ser reconquistados e inducidos a renovar su fidelidad
al Dios de sus padres.
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