Página 99 - Palabras de Vida del Gran Maestro (1971)

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Cómo aumentar la fe y la confianza
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él está por contestar nuestra oración “mucho más abundantemente
de lo que pedimos o entendemos”
Cristo dijo: “Todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibi-
réis, y os vendrá”. “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre,
esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”
Y el amado
Juan, por la inspiración del Espíritu Santo, dice con gran claridad y
certeza: “Si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él
nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que deman-
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dáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos
demandado”
Presentad, pues, vuestra petición ante el Padre en el
nombre de Jesús. Dios honrará tal nombre.
El arco iris rodea el trono como una seguridad de que Dios
es verdadero, que en él no hay mudanza ni sombra de variación.
Hemos pecado contra él, y somos indignos de su favor; sin embargo,
él mismo ha puesto en nuestros labios la más maravillosa de las
súplicas: “Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el
trono de tu gloria: acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros”
Cuando venimos a él confesando nuestra indignidad y pecado, él
se ha comprometido a atender nuestro clamor. El honor de su trono
está empeñado en el cumplimiento de la palabra que nos ha dado.
A semejanza de Aarón, que simbolizaba a Cristo, nuestro Sal-
vador lleva los nombres de todos sus hijos sobre su corazón en el
lugar santo. Nuestro gran sumo sacerdote recuerda todas las palabras
por medio de las cuales nos ha animado a confiar. Nunca olvida su
pacto.
Todo el que pida recibirá. A todo el que llame se le abrirá. No se
presentará la excusa: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada;
no quiero abrirla. A nadie se le dirá jamás: No puedo ayudarte.
Aquellos que pidan pan a media noche para alimentar a las almas
hambrientas, tendrán éxito.
En la parábola aquel que pedía para el forastero recibió todo lo
que había menester. ¿Y en qué medida nos concederá Dios a fin
de que podamos impartir a los demás? “Conforme a la medida del
don de Cristo”
Los ángeles observan con intenso interés para ver
cómo trata el hombre a sus semejantes. Cuando ven que alguien
manifiesta la simpatía de Cristo por el errante, se apresuran a ir a
su lado, y traen a su memoria las palabras que debe hablar y que
serán como pan de vida para el alma. Así “Dios, pues, suplirá todo