¿Por qué es debida la adoración a Dios? 29 de mayo
Y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para
que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.
Ezequiel 20:20
.
En el (
capítulo 14
) del Apocalipsis se exhorta a los seres humanos a que
adoren al Creador; y la profecía expone a la vista una clase de personas que, como
resultado del triple mensaje, guardan los mandamientos de Dios. Uno de esos
mandamientos señala directamente a Dios como el Creador. El cuarto precepto
declara: “El séptimo día es reposo para Jehová tu Dios... Porque en seis días hizo
Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó
en el séptimo día; por tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”
Éxodo
20:10, 11
.
“La importancia del sábado como institución conmemorativa de la creación
consiste en que recuerda siempre la verdadera razón por la cual se debe adorar a
Dios”, porque él es el Creador y nosotros somos sus criaturas. “Por consiguiente,
el sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, pues enseña esta
gran verdad del modo más contundente, como no lo hace ninguna otra institución.
El verdadero motivo del culto divino, no tan sólo del que se tributa en el séptimo
día, sino de toda adoración, reside en la distinción existente entre el Creador y sus
criaturas. Este hecho capital no perderá nunca su importancia ni debe caer nunca
en el olvido”.—J. N. Andrews,
History of the Sabbath, cap. 27
.
Por eso, es decir, para que esta verdad no se borrara nunca de la mente de la
gente, instituyó Dios el sábado en el Edén, y mientras el ser él nuestro Creador siga
siendo motivo para que lo adoremos, el sábado seguirá siendo señal conmemorativa
para ello. Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos
y las inclinaciones de los humanos se habrían dirigido hacia el Creador como
objeto de reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo o un
incrédulo.
La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, “que hizo el
cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. Resulta pues que el mensaje que
manda a los mortales adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar
especialmente a observar el cuarto mandamiento.—
el Conflicto de los Siglos, 490,
491
.
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