Recibir luz y caminar en ella, 22 de julio
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se
puede esconder.
Mateo 5:14
.
Hay una cosa en el mundo que es el objeto de la mayor solicitud de Cristo.
Es su iglesia en la tierra; porque sus miembros deben ser representantes de él
en espíritu y en carácter. El mundo debe reconocer en ellos a los representantes
del cristianismo, a los depositarios de las sagradas verdades en las cuales están
almacenadas las joyas más preciosas para el enriquecimiento de otros. A través
de las edades de oscuridad moral y de error, a través de los siglos de lucha y
persecución, la iglesia de Cristo ha sido como una ciudad asentada en lo alto de
una colina. De generación en generación, a través de las generaciones sucesivas
hasta el tiempo presente, las doctrinas puras de la Biblia se han estado desplegando
dentro de sus límites.
Pero para que la iglesia en la tierra pueda ser un poder educador en el mundo,
debe cooperar con la iglesia en el cielo. El corazón de los que son miembros
de iglesia deben abrirse para recibir cada rayo de luz que Dios eligió impartir.
Dios tiene luz para impartirnos de acuerdo con nuestra capacidad para recibirla, y
mientras recibimos la luz, seremos capaces de recibir más y más de los rayos del
Sol de justicia...
Cada uno de nosotros está a prueba, en una escuela, donde se nos requiere
ser estudiantes diligentes. Se nos ordena que caminemos en la luz, como Cristo
está en la luz. Es al caminar en la luz cuando aprendemos de Dios, y “esta es la
vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual
has enviado”.
Juan 17:3
. Estas son las palabras de aquel que estaba con el Padre
antes de que el mundo fuera, y las pronunció mientras oraba por todos los que
iban a creer en Dios por medio de las palabras de sus discípulos. Conocer a Dios
en sus obras es verdadera ciencia. Continuemos conociendo al Señor hasta que
conozcamos que sus salidas están preparadas como la mañana...
Las almas fieles han constituido la iglesia de Dios en la tierra, y él las ha
llevado a una relación de pacto consigo mismo, uniendo su iglesia en la tierra con
su iglesia en el cielo. Ha enviado a ángeles celestiales para velar por su iglesia,
y las puertas del infierno no fueron capaces de prevalecer contra su pueblo.—
Manuscript Releases, 265, 266
.
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