Página 95 - Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio (1993)

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Desobediencia del séptimo mandamiento
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obstante, el ojo de Dios está sobre ellos. Los tiene señalados. No
pueden ocultar de Dios sus crímenes. Hay quien aparentemente se
conduce bien ante su familia y la comunidad, y es estimado como
hombre bueno. ¿Será que se engaña a sí mismo con el pensamiento
que el Altísimo nada sabe de sus hechos?
El tal expone su corrupción ante la vista de la Majestad del
cielo. El alto y sublime, cuyo ropaje de gloria llena el templo, está al
tanto aun de los pensamientos, intenciones y propósitos del corazón
del transgresor que se degrada a la vista de los ángeles puros e
inmaculados que registran todas las acciones de las personas. Y no
sólo es visto su pecado, sino que es anotado por el ángel registrador.
El transgresor de la Ley de Dios puede engañar durante algún
tiempo y lograr que su violación no sea conocida, pero tarde o
temprano será sorprendido en el hecho, expuesto y condenado. Cual-
quiera que se atreva a violar la Ley de Dios, llegará a saber, por
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experiencia, que “el camino de los pecadores es duro”.—
The Re-
view and Herald, 8 de marzo de 1870
.
El ojo de Dios lo ve todo
—Si abrigáramos habitualmente la idea
de que Dios ve y oye todo lo que hacemos y decimos, y conserva
un fiel registro de nuestras palabras y acciones, a las que deberemos
hacer frente en el día final, temeríamos pecar. Recuerden siempre
los jóvenes que doquiera estén, y no importa lo que hagan, están en
la presencia de Dios. Ningún acto de nuestra conducta escapa a su
observación. No podemos esconder nuestros caminos del Altísimo.
Las leyes humanas, aunque algunas veces son severas, a menudo son
violadas sin que tal cosa se descubra; por lo tanto, las transgresiones
quedan sin castigo. Pero no sucede así con la Ley de Dios. La más
profunda medianoche no es cortina para el culpable. Puede creer que
está solo; pero para cada acto hay un testigo invisible. Los motivos
mismos del corazón están abiertos a la divina inspección. Todo
acto, toda palabra, todo pensamiento están tan exactamente anotados
como si hubiera una sola persona en todo el mundo, y como si la
atención del Cielo estuviera concentrada sobre ella.—
Historia de
los Patriarcas y Profetas, 217
.
Profesos observadores de los mandamientos, culpables
Aun algunos de los que profesan guardar todos los mandamientos
de Dios son culpables del pecado de adulterio. ¿Qué puedo decir
para despertar su sensibilidad embotada? Los principios morales,