Página 35 - La Temperancia (1976)

Basic HTML Version

Un problema económico
31
Legisladores y traficantes de licores son responsables
—Los
legisladores y los traficantes de licores pueden lavarse las manos
como Pilato, pero no estarán libres de la sangre de las almas. La
ceremonia del lavado de sus manos no los limpiará, cuando por su
influencia o por su intermedio han ayudado a hacer bebedores a
los hombres. Serán considerados responsables de los millones de
dólares que se han derrochado para consumir a los consumidores.
Nadie puede cerrar los ojos ante los terribles resultados del tráfico
de licores. Los diarios muestran que la miseria, la pobreza, el cri-
men que resultan de este tráfico, no son fábulas artificiosas, y que
centenares de personas se están enriqueciendo a costa del sustento
de los hombres a los cuales envían a la perdición por su maldito ne-
gocio de bebidas. ¡Ojalá que se suscitara una conciencia pública que
pusiera fin al tráfico de bebidas, cerrara las tabernas, y diera a esos
hombres enloquecidos la oportunidad de pensar en las realidades
eternas!—
The Review and Herald, 29 de mayo de 1894
.
Podrían haberse fundado escuelas
—Pensemos en el dinero
mal gastado en las tabernas, donde los hombres venden su razón por
aquello que los coloca plenamente bajo el dominio de Satanás. ¡Qué
cambio habría en la sociedad si este dinero se usara para fundar
escuelas donde se diera a niños y jóvenes instrucción bíblica, y se
les enseñara cómo ayudar a sus semejantes, cómo buscar y salvar a
los perdidos!
Hay una obra que debe hacerse para todas las capas de la socie-
dad. ... No debemos olvidar a los ministros, abogados, senadores,
jueces, muchos de los cuales usan bebidas alcohólicas y tabaco. ...
Pedidles que inviertan para el establecimiento de instituciones donde
pueda prepararse a niños y jóvenes para llenar cargos de utilidad
en el mundo el dinero que de otra manera gastarían en la dañina
complacencia del licor y el tabaco.—
Carta 25, 1902
.
Hay que alimentar al hambriento
—Los llantos de los millo-
nes de habitantes de nuestro mundo que se están muriendo de ham-
bre, serían pronto acallados si el dinero entrado en las arcas de los
vendedores de bebidas alcohólicas se usara para aliviar los sufrimien-
tos de la humanidad. Pero el mal está aumentando constantemente.
[27]
Se educa a los jóvenes a amar esta vil mercadería que los está arrui-
nando en alma y cuerpo. Se niegan a hacer la obra que podrían hacer
en la viña del Señor.—
Manuscrito 139, 1899
.