Página 110 - La Verdad acerca de los Angeles (1997)

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La Verdad acerca de los Angeles
tuvo el sublime privilegio de apreciar la pureza sin tacha del exaltado
carácter de Jehová.
[141]
Mientras los ángeles cantaban: “Santo, santo, santo, Jehová de
los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”, la inigualable
majestad, la gloria, y el infinito poder del Señor pasaron ante el
profeta en visión, e hicieron una impresión indeleble en su alma.
Ala luz de esta extraordinaria y refulgente revelación del carácter
divino, su propia indignidad interior se hizo claramente manifiesta.
Sus propias palabras le parecieron viles.—
The Review and Herald,
16 de octubre de 1888
.
Los serafines, que moran en la presencia de Dios, cubren sus
rostros y sus pies con sus alas al ver al Rey en su hermosura. Cuando
Isaías vio la gloria de Dios, su alma fue postrada en el polvo. El
resultado inmediato de la visión que tuvo el privilegio de presenciar
fue un sentimiento de su propia indignidad. Este será siempre el
resultado sobre la mente humana cuando los rayos del Sol de justicia
brillen gloriosamente sobre el alma... Cuando la gloria de Cristo
es revelada, el agente humano no encuentra gloria en sí mismo,
porque la deformidad de su alma se hace manifiesta y el orgullo y la
glorificación propia se extinguen. Muere el yo, y Cristo vive en su
lugar.—
Bible Echo and Signs of the Times, Diciembre 3, 1894
.
Tal era la perspectiva que arrostraba Isaías cuando fue llamado
a la misión profética; sin embargo no se desalentó, pues repercutía
en sus oídos el coro triunfal de los ángeles en derredor del trono
de Dios: “Toda la tierra está llena de su gloria”.
Isaías 6:3
. Y su fe
fue fortalecida por visiones de las gloriosas conquistas que realizará
la iglesia de Dios, cuando “la tierra será llena del conocimiento de
Jehová, como las aguas cubren el mar”.
Isaías 11:9
.—
La Historia de
Profetas y Reyes, 275
.
[142]
Ezequiel
A orillas del río Quebar, Ezequiel contempló un torbellino que
parecía venir del norte, “una gran nube, con un fuego envolvente, y
alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía
como bronce refulgente”. Cierto número de ruedas entrelazadas
unas con otras eran movidas por cuatro seres vivientes. Muy alto,
por encima de éstos “se veía la figura de un trono que parecía de