Página 495 - Joyas de los Testimonios 1 (1971)

Basic HTML Version

Los embajadores de Cristo
491
deber. Todos nuestros hijos necesitan una salvaguardia tal; y debe
ser parte de la obra de los padres y de los embajadores de Cristo
cuidar de que los niños estén debidamente instruídos en la Palabra
de Dios.
Si el ministro quiere recibir la aprobación de su Señor, debe
trabajar con fidelidad para presentar a cada hombre perfecto en
Cristo. No debe, por su manera de trabajar, dar la impresión de que
poco le importa si los hombres aceptan o no la verdad y practican
la piedad verdadera; por el contrario, la fidelidad y la abnegacion
[531]
manifestadas en su vida deben ser tales que convenzan al pecador
de que hay intereses eternos en juego, y de que su alma está en
peligro a menos que responda a la ferviente labor realizada en favor
suyo. Los que han sido llevados del error y las tinieblas a la verdad
y la luz, tienen que experimentar grandes cambios, y a menos que
la necesidad de una reforma cabal se grabe en la conciencia, serán
como el hombre que se miró en el espejo, la ley de Dios, y descubrió
los defectos de su carácter moral, pero luego se fué y olvidó qué
clase de hombre era. La mente debe conservar un vivo sentido de la
responsabilidad, o recaerá en un estado de negligencia más completa
que antes de que se la despertara.
La obra de los embajadores de Cristo es mucho mayor y de más
responsabilidad de lo que muchos sueñan. Aquellos no deben quedar
satisfechos con su éxito a menos que puedan, por sus fervientes
labores y la bendición de Dios, presentarle cristianos útiles, que
tengan un verdadero sentido de su responsabilidad, y que hagan la
obra que les ha señalado. La debida labor e instrucción tendrán por
resultado el poner en condición de trabajar a aquellos hombres y
mujeres cuyo carácter es fuerte, y cuyas condiciones son tan firmes
que no permiten que nada de un carácter egoísta los estorbe en su
trabajo, disminuya su fe o los aparte del deber.
Si el ministro ha instruido debidamente a los que estaban bajo
su cuidado, cuando él sale rumbo a otros campos de trabajo, la obra
no se disgregará, sino que quedará firmemente unida y segura. A
menos que quienes reciban la verdad se conviertan cabalmente y
haya un cambio radical en su vida y carácter, el alma no estará
firmemente ligada a la Roca eterna; y después que cese el trabajo
del ministro, y haya pasado la novedad, la impresión se borrará, la