Página 544 - Joyas de los Testimonios 1 (1971)

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Joyas de los Testimonios 1
en un miserable fracaso. La verdadera ciencia y la inspiración están
en perfecta armonía. La falsa ciencia es algo independiente de Dios.
Es ignorancia presuntuosa. Este poder engañador ha cautivado y
esclavizado las mentes de muchos que han preferido las tinieblas a
la luz. Se han puesto del lado de la incredulidad, como si el dudar
fuese una virtud e indicio de una mente amplia, cuando en realidad
revela un intelecto demasiado débil y estrecho para percibir a Dios en
sus obras creadas. No podrían sondear el misterio de su Providencia,
aunque lo estudiasen con toda su fuerza durante toda la vida. Y
debido a que las obras de Dios no pueden ser explicadas por las
mentes finitas, Satanás los somete a sus sofismas, y los enreda en las
mallas de la incredulidad. Si éstos que dudan quieren relacionarse
estrechamente con Dios, él les aclarará sus propósitos.
Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente. La mente
carnal no puede comprender estos misterios. Si aquellos que dudan
continúan siguiendo al gran engañador, las impresiones y conviccio-
nes del Espíritu de Dios irán disminuyendo y se harán más frecuentes
las incitaciones de Satanás, hasta que la mente se someta plenamente
a su dominio. Entonces aquello que estas mentes aturdidas conside-
ran como insensatez, será el poder de Dios, y lo que Dios considera
como insensatez será para ellos la fuerza de la sabiduría.
Uno de los grandes males que han acompañado a la búsqueda
dé conocimiento y las investigaciones de la ciencia, es que los que
se dedican a tales cosas pierden de vista con demasiada frecuen-
cia el carácter divino de la religión pura y sin adulteración. Los
sabios según el mundo han intentado explicar mediante principios
científicos la influencia del Espíritu de Dios sobre el corazón. El
menor progreso en esta dirección llevará al alma a los laberintos del
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escepticismo. La religión de la Biblia es simplemente el misterio de
la piedad; ninguna mente humana puede comprenderlo plenamente,
y es completamente incomprensible para el corazón irregenerado.
El Hijo de Dios comparó las operaciones del Espíritu Santo al
viento, que “de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes
de dónde viene, ni a dónde vaya.”
Juan 3:8
. Leemos además en el
relato sagrado que el Redentor del mundo se regocijó en espíritu
y dijo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que
escondiste estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a
los pequeños.”
Lucas 10:21
.