Página 429 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 1 (2003)

Basic HTML Version

Peligros de la juventud
425
han apartado de la Palabra de Dios a tal punto, que cuando los hijos
de Dios vuelven a su Palabra sagrada, y quieren educar a sus hijos
según sus preceptos y, como antiguamente lo hizo Abraham, mandar
a su familia después de sí, los pobres niños, que sienten tal influencia
en derredor de sí, piensan que sus padres son innecesariamente
exigentes y demasiado estrictos para con ellos con respecto a sus
compañías. Desean naturalmente seguir el ejemplo de aquellos que
profesan ser cristianos, y sin embargo aman los placeres y el mundo.
En estos tiempos, no se conocen casi las persecuciones y el
oprobio por amor de Cristo. Muy poca abnegación y sacrificio son
necesarios para asumir una forma de piedad y hacer inscribir el
nombre de uno en los registros de la iglesia; pero el vivir de tal
manera que nuestros caminos agraden a Dios y nuestros nombres
estén registrados en el libro de la vida, requerirá vigilancia y oración,
abnegación y sacrificio de nuestra parte. Los que profesan ser cris-
tianos no son ejemplo para la juventud, sino tan sólo en la medida en
que sigan a Cristo. Las buenas acciones son inequívocos frutos de la
verdadera piedad. El Juez de toda la tierra dará a cada uno conforme
a sus obras. Los niños que siguen a Cristo tienen una lucha delante
de sí; tienen que llevar diariamente una cruz para salir del mundo,
mantenerse separados e imitar la vida de Cristo.
* * * * *