Página 273 - Joyas de los Testimonios 2 (2004)

Basic HTML Version

Una distinción injustificad
Algunos han asumido la actitud de que las amonestaciones, cau-
ciones y reproches dados por el Señor mediante su sierva, a menos
que vengan por medio de una visión especial para algún caso indivi-
dual, no deben tener más peso que los consejos y amonestaciones
de otras fuentes. En algunos casos se ha dicho que al dar un testi-
monio para las iglesias o las personas, yo había escrito inducida por
cartas recibidas de miembros de la iglesia. Ha habido quienes sos-
tenían que los testimonios que pretendían ser dados por el Espíritu
de Dios eran simplemente la expresión de mi propio juicio, basado
en información obtenida en fuentes humanas. Esta declaración es
completamente falsa.
No obstante, si en respuesta a alguna pregunta, declaración o
pedido de las iglesias o personas, se escribe un testimonio presen-
tando la luz que Dios ha dado concerniente a ellas, el hecho de que
haya surgido de esta manera no le resta en forma alguna validez
ni importancia. Transcribo del
Testimonio
31 algunos párrafos que
tratan directamente este punto:
“¿Qué sucedía con el apóstol Pablo? Las noticias que recibió
de la casa de Cloe acerca de la condición de la iglesia de Corinto
fueron las que le indujeron a escribir su primera epístola a aquella
iglesia. Le habían llegado cartas particulares que le presentaban los
hechos tales como existían, y en respuesta expuso él los principios
generales que, si se seguían, corregirían los males existentes. Con
gran ternura y sabiduría, exhortó a todos a hablar las mismas cosas
a fin de que no hubiese divisiones entre ellos.
“Pablo era un apóstol inspirado; sin embargo el Señor no le re-
[295]
veló en todas las ocasiones la condición de su pueblo. Los que se
interesaban en la prosperidad de la iglesia y veían penetrar ciertos
males en ella le presentaron el asunto, y gracias a la luz que había
recibido previamente él estaba preparado para juzgar el verdadero
Testimonios para la Iglesia 5:683-691 (1889)
. (Del cap. “La naturaleza y la influen-
cia de los
Testimonios.”
)
269