Página 19 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 2 (1996)

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Resumen de mi experiencia
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condado de Gratiot parecían interesados en escuchar, pero muchos
de ellos están bastante atrasados en lo que se refiere a la reforma pro
salud y a su preparación general. Parecía que había entre esta gente
una carencia de orden y la eficiencia necesarios para la prosperi-
dad de la obra y del espíritu del mensaje. El hermano Andrews, sin
embargo, los visitó tres semanas después, y pasó buenos momentos
con ellos. No puedo pasar por alto algo que me animó, es a saber,
que un testimonio muy definido que yo había enviado a una fami-
lia fue recibido con provecho por las personas a quienes lo había
dirigido. Todavía conservamos un profundo interés por esa familia,
y deseamos ardientemente que gocen de prosperidad en el Señor,
y aunque sentimos cierto desánimo con respecto a la causa en el
condado de Gratiot, con ansias ayudaremos a los hermanos cuando
ellos manifiesten el deseo de que los ayudemos.
En la reunión de Alma había hermanos presentes procedentes
de San Carlos y Tittabawassee, del condado de Saginaw, que nos
instaron a que los visitáramos. No era nuestra intención visitar
ese condado en ese momento, sino más bien ir al de Tuscola si se
presentaba la oportunidad. Al no oír nada de Tuscola, decidimos
visitar Tittabawassee, en el condado de Saginaw, y mientras tanto
escribimos al condado de Tuscola para preguntar si nos necesitaban
allí. En Tittabawassee nos sentimos agradablemente sorprendidos
al encontrar un gran salón de culto, recientemente construído por
nuestros hermanos, y bien lleno de observadores del sábado. Los
hermanos aparentemente estaban preparados para recibir nuestro
testimonio, y disfrutamos de libertad. Una obra grande y buena se
ha llevado a cabo en este lugar gracias a las labores del Hno. A.
A eso siguió una amarga persecución y oposición, pero al parecer
no tuvieron efecto sobre los que vinieron a escuchar, y por lo visto
nuestras labores causaron una buena impresión sobre todos. Asistí a
once reuniones en ese lugar en el curso de una semana, hablé varias
veces entre una y dos horas, y tomé parte en las otras reuniones. En
una de ellas se hizo un esfuerzo especial a fin de inducir a algunas
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personas que observaban el sábado para que se adelantaran y tomaran
la cruz. El deber que la mayor parte de ellos tenía por delante era
el bautismo. En mi última visión yo había visto lugares donde se
predicaría la verdad y se levantarían iglesias que tendríamos que
visitar. Este era uno de esos lugares. Sentí un interés especial por