Página 276 - Joyas de los Testimonios 3 (2004)

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Joyas de los Testimonios 3
ser su testigo y hacer conocer las ventajas que hay en vivir y trabajar
conforme al ejemplo de Cristo. La verdad presente debe manifestar
su potencia en la vida de aquellos que creen en ella, para que de este
modo se comunique al mundo. Los creyentes deben representar en
su vida su eficacia santificadora y ennoblecedora.
Representantes de Cristo
Los habitantes del universo celestial esperan que los discípulos
de Cristo brillen como luces en el mundo. Debe demostrarse en ellos
el poder de la gracia que Cristo quiso impartirnos por su muerte.
Dios quiere que los que profesan ser cristianos revelen en su vida
el cristianismo en su forma más elevada. Son los representantes
reconocidos de Cristo; por su medio debe ser representada la realidad
del cristianismo. Deben ser hombres de fe, llenos de valor, íntegros,
que pongan toda su confianza en Dios y en sus promesas.
Todos los que desean entrar en la ciudad de Dios, deben poner
de manifiesto al Salvador en todo trato que tengan durante esta vida
terrenal. Así es como los mensajeros de Cristo serán sus testigos.
Deben dar un testimonio claro y decidido contra toda mala cos-
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tumbre, y enseñar a los pecadores el Cordero de Dios, que quita el
pecado del mundo. A todos los que le reciben, él les da poder de ser
hechos hijos de Dios. La regeneración es el único sendero que da
acceso a la ciudad de Dios. Este sendero es estrecho y la puerta por
la que se debe pasar, angosta; sin embargo, por este camino debemos
conducir a hombres, mujeres y niños, enseñándoles que para salvar-
se, deben poseer un corazón y espíritu nuevos. Los antiguos rasgos
de carácter hereditarios deben ser vencidos. Los deseos naturales
del alma deben cambiar. Toda malicia, toda mentira, toda calumnia,
deben eliminarse. Debe vivirse la vida nueva que nos hace parecer a
Cristo.
La adhesión firme a la verdad
Nada simulado debe haber en la vida de los que tienen que
proclamar un mensaje tan solemne y sagrado. Enterado el mundo
de la profesión de fe y altas normas de los adventistas del séptimo