Página 389 - Joyas de los Testimonios 3 (2004)

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Distribución de responsabilidades
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saco y en ceniza. Por tanto os digo, que a Tiro y a Sidón será más
tolerable el castigo en el día del juicio, que a vosotras.
“Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los
infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas
las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el
día de hoy.” Por tanto os digo, que a la tierra de los de Sodoma será
más tolerable el castigo en el día del juicio, que a ti.
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de
los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado a los niños.”
Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos. Todas las cosas me son
entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni
al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo
quisiere revelar.
Es para el bien de los obreros
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo
os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
Mateo
11:20-30
.
Siempre hay seguridad en ser manso, humilde y compasivo;
pero a la vez se debe ser firme como la roca en lo que concierne
a las enseñanzas de Cristo. Hay que sujetarse estrictamente a sus
enseñanzas. No hay que perder de vista una sola de sus palabras. La
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verdad permanece para siempre. No debemos confiar en mentira o
simulación alguna. Los que lo hagan hallarán que ello cuesta la vida
eterna. Debemos hacer sendas rectas para nuestros pies, no sea que
el cojo se extravíe. Cuando los cojos se alejan del camino seguro,
¿a quién hay que culpar sino a aquellos que los han engañado?
Anularon el consejo de Aquel cuyas palabras son vida eterna, para
seguir las obras engañosas que tienen por autor al padre de la mentira.
Tengo algo que decir a todos los que creen poder educarse en
Battle Creek. El Señor aniquiló las dos mayores de nuestras ins-