Página 594 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 5 (1998)

Basic HTML Version

590
Testimonios para la Iglesia, Tomo 5
enemigo a tentarlos. Se enervan, son debilitados en poder moral, y
el resultado es vergüenza y confusión.
¡Cuán despreciables son a la vista de un Dios santo los que
profesan vindicar su ley, y sin embargo violan sus preceptos! Traen
oprobio a la preciosa causa y dan a los oponentes de la verdad
ocasión de triunfar. Nunca debiera obliterarse la marca de distinción
entre los que siguen a Jesús y los que siguen a Satanás. Hay una línea
clara trazada por Dios mismo entre el mundo y la iglesia, entre los
que observan los mandamientos y los que los violan. No se fusionan,
son tan diferentes como el mediodía de la medianoche: diferentes
en sus gustos, sus propósitos, su carácter. Si cultivamos el amor de
Dios y el temor de Jehová, rechazaremos la menor aproximación a
la impureza.
[568]
El Señor atraiga las almas a sí mismo y les imparta individual-
mente un sentido de su responsabilidad de formar un carácter tal que
Cristo no se avergüence de llamarlos hermanos. Elevad la norma, y
la bendición celestial será pronunciada sobre vosotros en aquel día
en que cada uno recibirá según las acciones hechas por el cuerpo.
Los que trabajan para Dios deben vivir como a su vista, y estar
constantemente desarrollándose en carácter, en verdadera virtud y
piedad. Su mente y corazón deben estar tan cabalmente dominados
por el Espíritu de Cristo, y tan embargados por la solemnidad del
mensaje sagrado que tienen que llevar, que todo pensamiento, ac-
ción y motivo estarán muy por encima de lo terrenal y sensual. Su
felicidad no consistirá en las complacencias prohibidas y egoístas,
sino en Jesús y su amor.
Mi oración es: “¡Oh Señor, unge los ojos de tu pueblo, para que
discierna entre el pecado y la santidad, entre la contaminación y la
justicia, y salga al fin vencedor!”
* * * * *