Página 183 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 6 (2004)

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La finca de la escuela de Avondale
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Que los maestros despierten a la importancia de enseñar agricul-
tura y otras industrias, lo que es esencial que los alumnos conozcan.
Procurad obtener los mejores resultados en cada departamento de
trabajo. Que la ciencia de la Palabra de Dios se introduzca en el
trabajo, para que los alumnos entiendan los principios correctos y
alcancen las normas más elevadas posibles. Ejerced las habilida-
des otorgadas por Dios, y emplead todas vuestras energías para el
desarrollo de la granja del Señor. Estudiad y trabajad, para que los
mejores resultados y las más cuantiosas utilidades puedan obtenerse
de la siembra, de manera que pueda haber una abundante afluencia
de alimentos, tanto materiales como espirituales, para el creciente
número de alumnos que se congregarán para educarse como obreros
cristianos.
* * * * *
Hemos visto árboles gigantescos desarraigados y caídos; hemos
visto la reja del arado roturar el terreno, haciendo profundos surcos
para plantar árboles y sembrar granos. Los alumnos están apren-
diendo lo que significa arar y que el azadón, la pala, el rastrillo y
la grada, todos son instrumentos de industria honorable y lucrativa.
Con frecuencia se cometerán errores, pero cada error no estará lejos
de la verdad. Los desaciertos acarrearán sabiduría, y la energía gene-
rada producirá esperanza y finalmente éxito. La indecisión frenará el
progreso, y la precipitación tendrá el mismo efecto; pero todo será
aleccionador si el instrumento humano colabora.
* * * * *
La suposición de que el trabajo es degradante ha llevado a miles
a la tumba. Los que realizan solamente trabajos manuales suelen
laborar excesivamente, mientras que los que efectúan labores inte-
lectuales y utilizan sólo el cerebro, sufren por falta del saludable
vigor proporcionado por el trabajo físico. Si el intelectual participara
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en las labores de la clase obrera para fortalecer sus músculos, los
obreros podrían dedicar una porción de su tiempo a la cultura mental
y moral. Las personas de hábitos sedentarios e intelectuales debieran
practicar ejercicios físicos. El beneficio que esto acarrearía a la salud