Página 199 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 6 (2004)

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La administración de los colegios y las finanzas
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para proporcionarse las comodidades y facilidades necesarias. Sean
hombres o mujeres, deben aprender a remendar, lavar y tener en
orden su ropa. Deben ser capaces de preparar su comida. Deben
familiarizarse con la agricultura y con los trabajos de mecánica. De
este modo pueden reducir sus gastos y con su ejemplo inculcar prin-
cipios de moderación y economía. Estas lecciones pueden enseñarse
mejor cuando se práctica concienzudamente el ahorro en todas las
cosas.
No solo a causa del bienestar financiero de los colegios, sino
también como educación para los alumnos, debiera estudiarse fiel-
mente la economía y aplicársela concienzuda y diligentemente. Los
administradores deben vigilar cuidadosamente cada detalle a fin de
que no haya gastos innecesarios que ocasionen deudas al colegio.
Todo alumno que ame a Dios por sobre todas las cosas, ayudará a
llevar la responsabilidad en este asunto. Los que han sido enseñados
a proceder así, podrán demostrar por precepto y ejemplo a aquellos
con quienes se pongan en contacto, los principios enseñados por
nuestro abnegado Redentor. La satisfacción de sí mismo es un mal
peligroso y debe dominarse.
Algunos prefieren que los alumnos no conozcan la situación
financiera apremiante de los colegios. Pero será muchísimo mejor
que vean y comprendan nuestra falta de recursos, porque así podrán
ayudar en la práctica de la economía. Muchos de los que asisten
a nuestros colegios provienen de hogares sin lujo alguno, donde
se acostumbraron a comer alimentos sencillos, sin excesos. ¿Qué
influencia tendrá nuestro ejemplo sobre ellos? Enseñémosles que
mientras tenemos muchas maneras de emplear nuestros recursos, mi-
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les están hundidos en la mayor miseria, muriendo a causa de plagas,
hambre, derramamientos de sangre e incendios. Conviene que cada
uno piense cuidadosamente y que no adquiera cosas innecesarias
sólo con el fin de satisfacer el apetito, o con el deseo de aparentar.
Si nuestros colegios son dirigidos como es debido, las deudas no
se amontonarán y hasta podrán los alumnos gozar de comodidad y la
mesa surtirse de alimentos abundantes, buenos y sustanciosos. Jamás
debe el deseo de ahorrar inducirnos a proporcionar comidas escasas.
Los alumnos deben tener abundancia de alimentos saludables. Pero
los que estén encargados de cocinar deben saber recoger lo que sobra
para que nada se pierda.