Página 327 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 6 (2004)

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La observancia del sábado
La observancia del sábado entraña grandes bendiciones, y Dios
desea que el sábado sea para nosotros un día de gozo. La institución
del sábado se estableció con gozo. Dios contempló con satisfac-
ción la obra de sus manos. Declaró que todo lo que había hecho era
“bueno en gran manera”.
Génesis 1:31
. El cielo y la tierra se llenaron
de regocijo. “Las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban
todos los hijos de Dios”.
Job 38:7
. Aunque el pecado entró en el
mundo para mancillar su obra perfecta, Dios sigue dándonos el sába-
do como testimonio de que un Ser omnipotente, infinito en bondad y
misericordia, creó todas las cosas. Nuestro Padre celestial desea, por
medio de la observancia del sábado, conservar entre los hombres el
conocimiento de sí mismo. Desea que el sábado dirija nuestra mente
a él como el verdadero Dios viviente, y que por conocerle tengamos
vida y paz.
Cuando el Señor liberó a su pueblo Israel de Egipto y le confió su
ley, le enseñó que por la observancia del sábado debía distinguirse de
los idólatras. Así se crearía una distinción entre los que reconocían la
soberanía de Dios y los que se negaban a aceptarle como su Creador
y Rey. “Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel”, dijo el
Señor. “Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: celebrándolo
por sus generaciones por pacto perpetuo”.
Éxodo 31:17, 16
.
Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando
salió de Egipto para entrar en la Canaán terrenal, así también es
la señal que ahora distingue al pueblo de Dios cuando sale del
mundo para entrar en el reposo celestial. El sábado es una señal de
la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal de que éste
honra la ley de su Creador. Hace distinción entre los súbditos leales
y los transgresores.
Desde la columna de nube, Cristo declaró acerca del sábado:
“Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal
entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que
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yo soy Jehová que os santifico”.
Éxodo 31:13
. El sábado que fue
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