Página 125 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 7 (1998)

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La obra de los restaurantes
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La observancia del sábado en nuestros restaurantes
Se me ha preguntado: “¿Deben nuestros restaurantes abrirse en
sábado?” Mi respuesta es: ¡No, no! La observancia del sábado es
nuestro testimonio acerca de Dios: la marca o señal establecida entre
él y nosotros de que somos su pueblo. Nunca se ha de obliterar esta
marca.
Si los que trabajan en nuestros restaurantes proveyesen el sábado
como durante la semana alimentos para las muchedumbres que a
ellos acudieran, ¿cuál sería su día de reposo? ¿Qué oportunidad
tendrían de recobrar su fuerza física y espiritual?
No hace mucho, se me dieron instrucciones especiales acerca
de este asunto. Me fue mostrado que se iban a hacer esfuerzos para
quebrantar nuestra norma relativa a la observancia del sábado; que
ciertos hombres insistirían en que se abriesen nuestros restaurantes
el sábado; pero esto no debe hacerse.
Pasó una escena delante de mí. Estaba yo en nuestro restaurante
de San Francisco. Era viernes. Varios de los empleados estaban
atareados poniendo en paquetes alimentos que la gente podía llevar
fácilmente a casa; y unos cuantos aguardaban para recibir estos
paquetes. Pregunté el significado de esto y los obreros me dijeron
que algunos de sus clientes se sentían molestos porque, debido a que
el restaurante se cerraba, no podían obtener en sábado alimento de la
misma clase que consumían durante la semana. Comprendiendo el
valor de los alimentos sanos obtenidos en el restaurante, protestaban
contra el hecho de que se les negaban el séptimo día. Rogaban a
los encargados del restaurante que lo dejasen abierto cada día de
la semana y argüían que si no lo hacían les ocasionaría perjuicio.
“Lo que usted ve hoy -dijeron los obreros- es nuestra respuesta a
esta demanda de alimentos sanos el sábado. Estas personas se llevan
el viernes alimentos suficientes para el sábado, y de esta manera
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evitamos que nos censuren por negarnos a abrir el restaurante en
sábado”.
La línea de demarcación trazada entre nuestro pueblo y el mundo
debe mantenerse inequívocamente clara. Nuestra plataforma es la ley
de Dios, por la cual se nos ordena observar el sábado; porque según
se declara distintamente en el capítulo 31 de Éxodo, la observancia
del sábado es una señal entre Dios y su pueblo. “Guardaréis mis