Página 227 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 7 (1998)

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Las necesidades del sur
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en ellos el pensamiento de que son valiosos a la vista de Dios, porque
constituyen su propiedad.
Entre la gente de color se encontrarán algunos individuos cuyo
intelecto ha permanecido demasiado tiempo en las sombras como
para que se puedan adaptar con rapidez a una vida de utilidad. Pero
se les puede enseñar a conocer a Dios. Los brillantes rayos del sol de
justicia pueden alumbrar las cámaras entenebrecidas de sus mentes.
Tienen el privilegio de llevar una vida afin con la vida de Dios.
Plántense en sus mentes pensamientos elevados y ennoblecedores.
Vívanse delante de ellos vidas que ilustren con claridad la diferencia
entre el vicio y la pureza, la oscuridad y la luz. Que puedan leer
en sus vidas lo que significa ser cristiano. La cadena que se ha
hecho descender del trono de Dios es suficientemente larga como
para alcanzar a las mayores profundidades. Cristo puede sacar a
los pecadores más empedernidos del abismo de la degradación, y
colocarlos donde se los reconocerá como hijos de Dios, y herederos
con Cristo de la herencia inmortal.
Muchos se encuentran totalmente desalentados. Se han vuelto
indolentes porque se los ha despreciado y desamparado. Se los
considera incapaces de comprender o recibir el Evangelio de Cristo.
Sin embargo, el milagro de la gracia divina los puede transformar.
Mediante el ministerio del Espíritu Santo se disipará la torpeza que
hace parecer tan sin esperanza su edificación. La mente entorpecida
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y anublada se despertará. Se emancipará el esclavo del pecado. La
vida espiritual se reavivará y será fortalecida. Desaparecerá el vicio y
la ignorancia será vencida. El corazón será purificado y se iluminará
la mente mediante la fe que obra por el amor.
Entre la gente de color hay otras personas que poseen percep-
ciones rápidas y mentes brillantes. Muchos de ellos son ricos en
fe y confianza. Dios ve entre ellos a joyas que algún día brillarán
intensamente.
La gente de color merece recibir más de manos de los blancos de
lo que se les ha dado. Miles de ellos poseen mentes susceptibles a
ser educadas y elevadas. Si se realiza una labor adecuada con ellos,
muchos a quienes se ha considerado como casos perdidos llegarán a
ser educadores de su raza. Esta raza que el enemigo había oprimido
durante generaciones, se levantará por la gracia de Dios al grado de
dignidad que Dios les ha concedido como hombres y mujeres.