Página 197 - Testimonios para la Iglesia, Tomo 9 (1998)

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La cuestión racial
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Las ciudades del sur del país deben trabajarse, y hay que con-
seguir sin demora a las personas más talentosas para que lleven a
cabo dicha obra. Que los obreros blancos trabajen por la gente de
raza blanca y proclamen el mensaje de la verdad presente en toda
su sencillez. Encontrarán oportunidades para llegar hasta las clases
más elevadas. Hay que aprovechar toda ocasión que se presente para
llegar hasta estas clases.
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Que los obreros de raza negra hagan todo lo que puedan para
continuar trabajando activamente por su pueblo. Agradezco a Dios
porque entre los creyentes afroamericanos hay personas de talento
que pueden trabajar eficazmente por sus congéneres y presentar la
verdad con toda claridad. Muchas personas de raza negra con talen-
tos valiosos se convertirán a la verdad, si nuestros ministros negros
actúan sabiamente para encontrar el modo de preparar maestros para
las escuelas, y a otros obreros para que trabajen en el sur del país.
La gente de raza negra no debiera exigir que se la coloque en
igualdad de condiciones con la gente de raza blanca. La relación
entre ambas razas ha sido un asunto difícil de tratar, y me temo que
continúe siendo un problema intrincado. Hasta donde sea posible
hay que evitar todo lo que pudiera agitar el prejuicio racial de los
blancos. Existe el peligro de cerrar la puerta que permite trabajar a
nuestros obreros blancos en algunos lugares del sur del país, donde
predomina la población negra.
Sé que si intentamos satisfacer las ideas y preferencias de algu-
nas personas de raza negra, encontraremos totalmente bloqueado
nuestro camino. La obra de proclamar la verdad para este tiempo
no debe ser estorbada por un esfuerzo por ajustar la posición de la
raza negra. Si intentamos hacerlo, encontraremos que se erigirán
barreras como montañas para estorbar la obra que Dios desea que
se haga. Si avanzamos sosegada y juiciosamente y trabajamos en
la forma establecida por Dios, tanto los blancos como los negros se
beneficiarán con nuestro trabajo.
No ha llegado aún el tiempo de trabajar como si no existiera pre-
juicio. Cristo dijo; “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos
como palomas”.
Mateo 10:16
. Si veis que al hacer ciertas cosas que
tenéis perfecto derecho de hacer, estorbáis el progreso de la obra de
Dios, absteneos de hacerlas. No hagáis nada que cierre la mente de
otros a la verdad. Hay un mundo que salvar, y no ganaremos nada