Página 78 - Cartas a J

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Jugando con los corazones
Jugar con los corazones es un crimen no pequeño a la vista de
un Dios santo. Y sin embargo hay quienes manifiestan preferencias
por ciertas jóvenes y conquistan sus afectos, luego siguen su camino
y se olvidan por completo de las palabras que pronunciaron y de sus
afectos. Otros semblantes los atraen, repiten las mismas palabras y
dedican a otra persona las mismas atenciones.
Esta disposición seguirá revelándose en su vida de casados. La
relación matrimonial no vuelve siempre firme el ánimo veleidoso,
ni da constancia a los vacilantes ni los hace fieles a los buenos
principios. Los tales se cansan de la constancia, y sus pensamientos
profanos se revelarán en actos profanos
Con corazón angustiado escribo que en esta época las mujeres,
casadas y solteras, con demasiada frecuencia no observan la reserva
necesaria. Coqueteando, estimulan las atenciones de hombres solte-
ros y casados y los que son moralmente débiles quedan seducido
..
Se despiertan pensamientos que no se habrían despertado si la mujer
hubiese conservado su lugar con toda modestia y seriedad... Si ellas
se hubiesen mantenido circunspectas y reservadas y si, en vez de
permitirse libertades y recibir atenciones injustificables, hubiesen
mantenido un alto tono moral y una dignidad apropiada, podría ha-
bey de Dios, hasta que su utilidad queda arruinada y sus almas están
en peligro
¿No habrán de vigilarse estrictamente a sí mismas las mujeres
que profesan la verdad, a fin de no estimular la menor familiaridad
injustificable? Pueden cerrar muchas puertas de tentación si observan
en toda ocasión una reserva estricta y una conducta apropiada
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Janet era impulsiva, y corría el peligro de hacer de-
cisiones que afectarían su propia vida y su testimonio
en favor de otros, de una manera negativa. Elena G. de
White la insta a dar preferencia a los estudios, a fin de
prepararse para una vida útil para el Señor.
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