Página 211 - Consejos para los Maestros (1971)

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Capítulo 34—Palabras de prevención
“¿No sabeis que los que corren en el estadio, todos a la verdad
corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que
lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a
la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una
incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura;
de esta manera peleo, no como quien golpea el aire: sino que golpeo
mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido
heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.
1 Corintios
9:24-27
.
Estoy constantemente presentando la necesidad que tiene cada
hombre de hacer lo mejor que pueda como cristiano, de prepararse
para alcanzar el crecimiento, la expansión de la mente, la nobleza
del carácter, que cada uno puede tener. En todo lo que hagamos,
debemos sostener una relación cristiana unos con otros. Debemos
emplear toda fuerza espiritual para la ejecución de planes sabios en
una acción fervorosa. Los dones de Dios han de ser usados para la
salvación de las almas. Nuestras relaciones mutuas no han de ser
gobernadas por normas humanas, sino por el amor divino, el amor
expresado en el don de Dios a nuestro mundo.
El hombre que ocupa una posición de responsabilidad en cual-
quiera de nuestras escuelas, no puede tener demasiado cuidado en
sus palabras y sus acciones. Nunca debe permitirse la menor familia-
ridad en sus relaciones con los alumnos, como la de colocar su mano
sobre el brazo u hombro de una alumna. En ningún caso debe dar
la impresión de que la vulgaridad y la familiaridad son permisibles.
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Sus labios y sus manos no han de expresar cosa alguna de las que
cualquiera pudiese aprovecharse.
En lo pasado, no todos nuestros maestros han sido inocentes,
fieles y firmes al respecto. Necesitan ver las cosas en una luz com-
pletamente diferente acerca de las relaciones que deben existir entre
el maestro y los alumnos. La vida y el carácter han de ser guardados
de toda mancha de mal. Debe mantenerse toda pasión profana ba-
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