Página 24 - Consejos para los Maestros (1971)

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Consejos para los Maestros
Aquel con quien están “la sabiduría y el poder”, y de cuya bo-
ca “viene el conocimiento y la inteligencia”, imparte la verdadera
educación superior.
Job 12:13
;
Proverbios 2:6
. Todo verdadero co-
nocimiento y desarrollo tienen su origen en el conocimiento de
Dios. Doquiera nos dirijamos: al dominio físico, mental y espiritual;
cualquier cosa que contemplemos, fuera de la marchitez del peca-
do, en todo vemos revelado este conocimiento. Cualquier ramo de
investigación que emprendamos con el sincero propósito de llegar
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a la verdad, nos pone en contacto con la Inteligencia poderosa e
invisible que obra en todas las cosas y por medio de ellas. La mente
del hombre se pone en comunión con la mente de Dios, lo finito con
lo infinito. El efecto que tiene esta comunión sobre el cuerpo y el
alma sobrepasa todo cálculo.
La Educación, 12
.
* * * * *
En el Maestro enviado de Dios halla su centro toda verdadera
obra educativa. De la obra de hoy, lo mismo que de la que estableció
hace mil ochocientos años, el Salvador dice: “Yo soy el primero
y el último”. “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin”.
Apocalipsis 1:17; 21:6
.
En presencia de semejante Maestro, de semejante oportunidad
para obtener educación divina, es una necedad buscar una educación
fuera de él, esforzarse por ser sabio, aparte de la Sabiduría; ser sin-
cero, mientras se rechaza la Verdad; buscar iluminación aparte de la
Luz, y existencia sin la Vida; apartarse del Manantial de aguas vivas,
y cavar cisternas rotas que no pueden contener agua.
La Educación,
79
.
* * * * *
Amados maestros, cuando consideréis vuestra necesidad de fuer-
za y dirección, necesidad que ninguna fuente humana puede suplir,
os ruego que penséis en las promesas de Aquel que es un maravilloso
Consejero. “He aquí—dice—, he puesto delante de ti una puerta
abierta, la cual nadie puede cerrar”.
Apocalipsis 3:8
. “Clama a mí, y
yo te responderé”. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que
debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”.
Jeremías 33:3
;
Salmos 32:8
.