Página 78 - Consejos para los Maestros (1971)

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Capítulo 11—Nuestro colegio
Hay peligro de que nuestro colegio se aparte de su propósito
original. Dios ha dado a conocer su designio, a saber, que nuestro
pueblo tenga oportunidad de estudiar las ciencias y al mismo tiempo
aprender los requisitos de su Palabra. Deben darse clases bíblicas; y
el estudio de las Escrituras debe ocupar el primer lugar en nuestro
sistema educativo.
Algunos alumnos han sido enviados desde grandes distancias
para asistir al colegio de Battle Creek, con el propósito expreso de
recibir instrucción en asuntos bíblicos. Pero durante uno o dos años
pasados se ha hecho un esfuerzo para amoldar nuestra escuela a
otros colegios. Cuando se obra así, no podemos animar a los padres
que envíen a sus hijos al colegio de Battle Creek.
No deben relegarse a último término las influencias morales y
religiosas. En tiempos pasados, Dios ha obrado en relación con los
esfuerzos de los maestros, y, como resultado de haberse relacionado
con el colegio, muchas almas han visto la verdad, la han abrazado, y
han regresado a sus casas para vivir, de allí en adelante, para Dios.
Al ver que el estudio de la Biblia era parte de su educación, se
vieron inducidos a considerarlo como asunto del mayor interés e
importancia.
La educación de jóvenes para el ministerio
No se ha prestado suficiente atención a la educación de los jóve-
nes para el ministerio. Este era el objeto primordial al establecer el
colegio. En ningún caso debe pasárselo por alto ni considerárselo
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como asunto de importancia secundaria. Pero durante varios años,
han sido pocos los que han salido de esta institución preparados para
enseñar la verdad a otros. Algunos que vinieron a un costo elevado,
teniendo en vista el ministerio, han sido alentados por los maestros
a seguir un largo curso de estudios, que les ocuparía muchos años, y
para obtener recursos con que ejecutar esos planes, han entrado en
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