Página 90 - Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabatica (1992)

Basic HTML Version

Alimentad a los corderos
En su comisión al apóstol Pedro, el Salvador le dijo primero:
“Apacienta mis corderos,” y después le mandó: “Apacienta mis
ovejas.” Al dirigirse al apóstol, Cristo le dice a cada uno de sus
siervos: “Apacienta mis corderos.” Cuando Jesús amonestó a sus
discípulos a no despreciar a los pequeñitos, les habló a todos sus
discípulos de todas las edades. Su propio amor y cuidado por los
niños es un precioso ejemplo para sus seguidores. Si los maestros
de la escuela sabática sintieran el amor que debieran sentir hacia
estos corderos del rebaño, muchos más serían ganados para el redil
de Cristo. En cada oportunidad conveniente, cuéntese a los niños
la historia del amor de Jesús. En cada sermón dígase algo que sea
de beneficio para ellos. El siervo de Cristo puede tener amigos
duraderos entre estos pequeñitos, y sus palabras pueden ser para
ellos como manzanas de oro en canastillos de plata.—
Testimonies
on Sabbath-School Work, 113
.
[85]
86