Página 399 - El Deseado de Todas las Gentes (1955)

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¿Quién es el mayor?
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para desacreditarle. En el cobrador del tributo encontraron un aliado
dispuesto.
Pedro vió en la pregunta del cobrador una insinuación de sospe-
cha acerca de la lealtad de Cristo hacia el templo. Celoso del honor
de su Maestro, contestó apresuradamente, sin consultarle, que Jesús
pagaría el tributo.
Pero Pedro había comprendido tan sólo parcialmente el propósito
del indagador. Ciertas clases de personas estaban exentas de pagar
el tributo. En el tiempo de Moisés, cuando los levitas fueron puestos
aparte para el servicio del santuario, no les fué dada herencia entre
el pueblo. El Señor dijo: “Por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad
con sus hermanos: Jehová es su heredad.
En el tiempo de Cristo,
los sacerdotes y levitas eran todavía considerados como dedicados
especialmente al templo, y no se requería de ellos que diesen la
contribución anual para su sostén. También los profetas estaban
exentos de ese pago. Al requerir el tributo de Jesús, los rabinos
negaban su derecho como profeta o maestro, y trataban con él como
con una persona común. Si se negaba a pagar el tributo, ello sería
presentado como deslealtad al templo; mientras que por otro lado,
el pago justificaría la actitud que asumían al no reconocerle como
profeta.
Tan sólo poco tiempo antes, Pedro había reconocido a Jesús
como el Hijo de Dios; pero ahora perdió la oportunidad de hacer
resaltar el carácter de su Maestro. Por su respuesta al cobrador, de
que Jesús pagaría el tributo, sancionó virtualmente el falso concepto
de él que estaban tratando de difundir los sacerdotes y gobernantes.
Cuando Pedro entró en la casa, el Salvador no se refirió a lo
que había sucedido, sino que preguntó: “¿Qué te parece, Simón?
Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos o el censo? ¿de
sus hijos o de los extraños? Pedro le dice: De los extraños.” Jesús
dijo: “Luego los hijos son francos.” Mientras que los habitantes de
un país tienen que pagar impuesto para sostener a su rey, los hijos
del monarca son eximidos. Así también Israel, el profeso pueblo
de Dios, debía sostener su culto; pero Jesús, el Hijo de Dios, no
se hallaba bajo esta obligación. Si los sacerdotes y levitas estaban
exentos por su relación con el templo, con cuánta más razón Aquel
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para quien el templo era la casa de su Padre.