Página 705 - El Deseado de Todas las Gentes (1955)

Basic HTML Version

“Consumado es”
701
Satanás sostenía que la familia humana debía quedar privada para
siempre del favor de Dios. Insistía en que Dios no podía ser justo y,
al mismo tiempo, mostrar misericordia al pecador.
Pero aunque pecador, el hombre estaba en una situación diferente
de la de Satanás. Lucifer había pecado en el cielo en la luz de la
gloria de Dios. A él como a ningún otro ser creado había sido dada
una revelación del amor de Dios. Comprendiendo el carácter de Dios
y conociendo su bondad, Satanás decidió seguir su propia voluntad
egoísta e independiente. Su elección fué final. No había ya nada que
Dios pudiese hacer para salvarle. Pero el hombre fué engañado; su
mente fué entenebrecida por el sofisma de Satanás. No conocía la
altura y la profundidad del amor de Dios. Para él había esperanza en
el conocimiento del amor de Dios. Contemplando su carácter, podía
ser atraído de vuelta a Dios.
Mediante Jesús, la misericordia de Dios fué manifestada a los
hombres; pero la misericordia no pone a un lado la justicia. La
ley revela los atributos del carácter de Dios, y no podía cambiarse
una jota o un tilde de ella para ponerla al nivel del hombre en su
condición caída. Dios no cambió su ley, pero se sacrificó, en Cristo,
por la redención del hombre. “Dios estaba en Cristo reconciliando
el mundo a sí.
La ley requiere justicia, una vida justa, un carácter perfecto;
y esto no lo tenía el hombre para darlo. No puede satisfacer los
requerimientos de la santa ley de Dios. Pero Cristo, viniendo a la
tierra como hombre, vivió una vida santa y desarrolló un carácter
perfecto. Ofrece éstos como don gratuito a todos los que quieran
recibirlos. Su vida reemplaza la vida de los hombres. Así tienen
remisión de los pecados pasados, por la paciencia de Dios. Más
que esto, Cristo imparte a los hombres atributos de Dios. Edifica el
[711]
carácter humano a la semejanza del carácter divino y produce una
hermosa obra espiritualmente fuerte y bella. Así la misma justicia
de la ley se cumple en el que cree en Cristo. Dios puede ser “justo,
y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
El amor de Dios ha sido expresado en su justicia no menos que en
su misericordia. La justicia es el fundamento de su trono y el fruto de
su amor. Había sido el propósito de Satanás divorciar la misericordia
de la verdad y la justicia. Procuró demostrar que la justicia de la ley
de Dios es enemiga de la paz. Pero Cristo demuestra que en el plan