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La Edificación del Carácter
En respuesta a su petición, Daniel recibió no solamente la luz y
la verdad que él y su pueblo necesitaban en gran manera, sino una vi-
sión de los grandes acontecimientos del futuro, hasta el advenimiento
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del Redentor del mundo. Los que pretenden estar santificados, y sin
embargo no tienen deseo de investigar las Escrituras, o de luchar
con Dios en oración por una comprensión más clara de la verdad
bíblica, no saben lo que es la verdadera santificación.
Daniel habló con Dios. Los cielos fueron abiertos delante de él.
Pero los altos honores que le fueron concedidos eran el resultado de
la humillación y la ferviente búsqueda. Todos los que creen de todo
corazón la Palabra de Dios tendrán hambre y sed del conocimiento
de su voluntad. Dios es el autor de la verdad. El ilumina el entendi-
miento entenebrecido, y da a la mente humana poder para captar y
comprender las verdades que él ha revelado.
Buscando sabiduría de Dios
En la ocasión que acaba de describirse, el ángel Gabriel impartió
a Daniel toda la instrucción que él podía recibir en ese momento.
Unos pocos años más tarde, sin embargo, el profeta deseaba conocer
más con respecto a asuntos que entonces no fueron plenamente
explicados, y de nuevo se dedicó a la búsqueda de luz y sabiduría
de Dios. “En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de
tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni
vino, ni me ungí con ungüento... Y alcé mis ojos y miré, y he aquí
un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. Su
cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus
ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color
de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de
una multitud”.
Daniel 10:2, 3, 5, 6
.
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Esta descripción es similar a la que fue dada por Juan cuando
Cristo se le reveló en la isla de Patmos. Un personaje nada menor
que el Hijo de Dios fue el que le apareció a Daniel. Nuestro Señor
viene con otro mensajero celestial para enseñar a Daniel lo que ha
de acontecer en los días finales.
Las grandes verdades reveladas por la palabra del Redentor están
destinadas a aquellos que investigan la verdad para encontrar los
tesoros escondidos. Daniel era un hombre de edad. Su vida había