Página 286 - El Evangelismo (1994)

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El Evangelismo
Cristianos serviciales
—La obra de los embajadores de Cristo
es mucho mayor y de más responsabilidad de lo que muchos sueñan.
Aquellos no deben quedar satisfechos con su éxito a menos que pue-
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dan, por sus fervientes labores y la bendición de Dios, presentarle
cristianos útiles, que tengan un verdadero sentido de su responsabi-
lidad, y que hagan la obra que se les ha señalado. La debida labor
e instrucción tendrá por resultado el poner en condición de traba-
jar a aquellos hombres y mujeres cuyo carácter es fuerte, y cuyas
condiciones son tan firmes que no permiten que nada de un carácter
egoísta los estorbe en su trabajo, disminuya su fe o los aparte del
deber.—
Joyas de los Testimonios 1:531 (1880)
.
Evangelismo pastoral
El cuidado de los creyentes nuevos
—Cuando los hombres y
mujeres aceptan la verdad, no hemos de alejarnos y abandonarlos,
para no sentir ninguna preocupación futura por ellos. Han de ser
atendidos. Han de ser llevados como una carga sobre el alma; debe-
mos velar sobre ellos como mayordomos que deben rendir cuenta.
Además, cuando habláis a la gente, dad a cada uno su porción de
alimento a su debido tiempo, pero necesitáis estar en la posición que
os permita darle alimento.—
Manuscrito 13, 1888
.
Alimenta mis corderos
—El Señor Jesús le dijo a Pedro: “Y
tú, vuelto a mí, fortalece a tus hermanos”.
Lucas 22:32 (VM)
. Y
después de su resurrección, justamente antes de su ascensión dijo a
su discípulo: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le
respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis
corderos”.
Juan 21:15
.
Esta era una obra en la que Pedro tenía poca experiencia; pero
no podía tener una vida cristiana plena a menos que aprendiese a
alimentar a los corderos, a aquellos que son jóvenes en la fe. Esto
requeriría mucho cuidado y mucha paciencia y perseverancia, a
fin de dar a los que las ignoran las verdades adecuadas, a fin de
abrir ante ellos las Escrituras y de educarlos para que lleguen a ser
útiles en el cumplimiento de sus deberes. Esta es la obra que hoy
debe efectuarse en la iglesia, porque en caso contrario los abogados
de la verdad tendrán una experiencia inferior y estarán expuestos
a la tentación y el engaño. La comisión dada a Pedro debería ser