Página 390 - El Evangelismo (1994)

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El Evangelismo
Los esposos unidos en la obra
—Hay mujeres que debieran
trabajar en el ministerio evangélico. En muchos sentidos harían
mayor bien que los ministros que no visitan como deben la grey de
Dios.—
Manuscrito 43a, 1898
.
Se necesita sabiduría para elegir a los maestros del Evange-
lio
—Hay que elegir para la obra a hombres sabios y consagrados
que puedan realizar un buen trabajo en la tarea de alcanzar a las
almas. También debiera elegirse a mujeres que puedan presentar la
verdad en forma clara, inteligente y directa. Necesitamos obreros
que comprendan la necesidad de que en los corazones se realice una
obra de la gracia más profunda; a los tales habría que animarlos
a dedicarse a un fervoroso esfuerzo misionero. Hace mucho que
existe la necesidad de más obreros de esta clase. Podemos orar fer-
vorosamente: “Señor, ayúdanos a ayudarnos unos a otros”. El yo
debe sepultarse en Cristo, y debemos ser bautizados con el Espíritu
Santo de Dios. Entonces se revelará en nuestra manera de hablar, en
nuestro espíritu y en nuestra manera de trabajar el hecho de que el
Espíritu de Dios nos está guiando.
Como obreros necesitamos a hombres y mujeres que compren-
dan las razones de nuestra fe y comprendan cuál es la obra que
debe llevarse a cabo para comunicar la verdad, y que rehúsen hablar
palabras que debiliten la confianza de cualquier alma en la Palabra
de Dios o que destruyan el compañerismo que debiera existir entre
los que tienen la misma fe.—
Carta 54, 1909
.
Una instructora bíblica se dirige a la congregación
—Cada
semana relata su historia; un alma o dos almas reciben la verdad, y
el cambio maravilloso en los rasgos de su vida y en su carácter es
tan evidente para sus vecinos, que la convicción producida por la
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misma vida de sus vecinos guía a otros a la verdad; y actualmente
están investigando las Escrituras con diligencia...
Las hermanas R y W están haciendo una obra tan eficaz como la
de los pastores; y en algunas reuniones, cuando todos los pastores
han tenido que salir, la hermana W toma la Biblia y se dirige a la
congregación.—
Carta 169, 1900
.
Una hermana habla a la congregación
—Creemos que la or-
ganización es necesaria en la iglesia, pero no en algo que prescriba
con toda precisión la forma en la que debemos trabajar, porque todas
las mentes no son alcanzadas por los mismos métodos...